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Crítica

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Jaime Luis Martín

Imágenes que condensan historias

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Publicado en La Nueva España

Fran Meana
Pensar bien y dibujar mal
Del 1 de febrero hasta el 29 de marzo 2014
NoguerasBlanchard Madrid


En los últimos años los trabajos de Fran Meana (Avilés, 1982) giran en torno a la capacidad de las imágenes para condensar narraciones; imágenes, en la mayoría de los casos, extraídas de archivos y transformadas en elementos de ficción, en lecturas deliberadamente erróneas que fusionan los aspectos formales con los conceptuales, con resultados de gran interés y sin concesión alguna a la banalización sino, más bien, ligadas a la reflexión y al trabajo riguroso. Esta investigación ha llevado a Meana a desplegar nuevas narrativas en torno a su historia personal, “a trazar –según sus propias palabras- una genealogía del trabajo a través de las tres últimas generaciones en mi familia para tratar cuestiones como los cambios en los modos de producción, la desmaterialización de las formas de trabajo o los efectos que esto tiene en nuestra percepción del mundo”, analizar, en definitiva, el surgimiento de un capitalismo cognitivo, de producción de conocimiento y bienes inmateriales que sustituye al fordismo.

Pero además sus más recientes exposiciones trazan una ruta que va desde Prospects & Concepts - Mondriaan Fonds toont talent, Rotterdam (2014); Las propiedades extrañas – con Milena Bonilla, Espacio Líquido, Gijón (2014); Traslaciones, Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, Gijón, (2013); Jetztzeit (el tiempo del ahora) + La espalda del ángel, Centre d'art la Panera, Lleida, (2013); Blank, Black, Back, Homesession, Barcelona (2012); hasta esta muestra individual en la galería NoguerasBlanchard en Madrid, una exploración en torno al pasado industrial de Asturias, iniciada por el artista el pasado verano durante su residencia en LABoral.

Los relieves de las Escuelas del Ave María de Arnao situadas en el complejo industrial de la Real Compañía Asturiana Minas,  centran  sus últimos trabajos, en los que coexiste lo público con lo  personal –su abuelo fue minero, su padre maestro- y suponen una relectura del tránsito del modelo industrial al terciario, al tiempo que revuelve en una didáctica avanzada los principios siglo pasado, pero marcada por la explotación y el paternalismo. Los relieves que servían para enseñar geografía, geometría y gramática a los hijos de los obreros poseen un gran atractivo estético pero se mantienen como piezas arqueológicas, como decorados utópicos de una época que supuso desenraizar a campesinos para convertirlos en obreros y mineros con unas condiciones de trabajo infrahumano.

El artista se sirve de técnicas digitales y analógicas para reproducir algunos fragmentos de los relieves, catalogados y por tanto imposible de reproducirlos directamente. Tras fotografiarlos la imagen obtenida fue modelada en 2D y 3D. Estos volúmenes son luego transferidos a silicona, material que ha dado al cemento su forma definitiva. Como resultado una fuerte presencia material que no obvia ni como están construidas las piezas ni los pequeños fragmento de rejilla que asoman como parte de una totalidad mayor, un juego entre realidad y extrañeza, entre resto arqueológico y producción artística. Todos estos elementos cierran el círculo de un relato construido en torno a las relaciones de lo personal, lo histórico y lo artístico. Y configuran, hasta la fecha, lo que es, sin duda uno de los mejores trabajos de este artista.

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