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J.L. Argüelles

Óscar Abril “Si hay margen vamos a intentar corregir la imagen elitista que tiene LABoral en Asturias"

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"La excelencia artística pasa por el desarrollo honesto y coherente de las ideas, no por la inversión económica"


Publicado en La Nueva España


Elegido entre más de 70 candidatos, el barcelonés Óscar Abril Ascaso (1966) será presentado el próximo día 6 como director de actividades de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial. Responsable artístico del festival Sonar durante 13 años, explicó ayer su proyecto para la instalación referencia del Principado en el arte de vanguardia.
-¿Qué le movió a presentarse al concurso?
-El reto y la oportunidad que representa. LABoral es ya un centro con experiencia contrastada y un trabajo fundamental desde 2007. Y, además, el contexto asturiano me resulta muy interesante. Tanto Gijón como Asturias me parecen territorios estimulantes y de lo más efervescente, no sólo por los asturianos de dentro sino también por los que están diseminados por todas partes.
-¿Está interesado en conectar con esos asturianos de la diáspora, si me permite la palabra?
-Sin duda. Es una necesidad de ecología sistémica. No olvidemos que exponen el nombre de Asturias en contextos muy variados y son un capital a invertir en Gijón y en Asturias.
-¿Quién es Óscar Abril?
-Un ciudadano al que le gusta trabajar con otros ciudadanos. Es cierto que consta en el currículum mi trabajo en Sonar, aunque no me parece los más trascendente. En los últimos cuatro años he estado en L´Estruch, en Sabadell, donde he desarrollado unas estrategias que, según entiendo, LABoral ha visto que estaban muy cerca de lo que esta última quiere hacer. En términos más personales me considero alguien con un amplio espectro de intereses, curioso y con un deambular muy transversal.
-¿Conoce ya físicamente el Centro de Arte?
-Sí, sí. He estado varias veces tanto en LABoral como en Asturias, como representante de Sonar y a título personal. Toda persona interesada en ciertas temáticas conoce LABoral.
-Cuando dice que quiere hacer de LABoral un "laboratorio para artistas, científicos, humanistas y actores sociales", ¿a qué se refiere? La palabra laboratorio da para tantas cosas.
-Es cierto, pero no es algo que haya inventado yo, más bien está en el proyecto fundacional de LABoral. El biólogo Edward Osborne Wilson habla de ejercicio transdisciplinar, que apunta a la necesidad de crear marcos de cooperación intersectorial para encontrar respuestas a la complejidad contemporánea. Y ese debe ser el objetivo principal de LABoral.
-¿Y cómo va a concretar ese planteamiento?
-La respuesta debe estar en la primera persona del plural. Lo vamos a hacer nosotros. LABoral debe vertebrarse desde una lógica horizontal, cooperativa e integrada entre todos los actores que configuran Asturias. No he venido para dar soluciones mágicas, sino para un trabajo en equipo. Soy un defensor de los ámbitos de decisión colegiados y de la cultura como un ejercicio desde abajo. Para mí es importante que se entienda LABoral como un centro para ser habitado. Más allá de visitantes y usuarios, dos servicios que debemos seguir ofreciendo y ampliando, es importante desarrollar estrategias operativas para que ese espectro transdisciplar del que hablábamos (artistas, científicos, emprendores...) encuentre en LABoral su hábital natural.
-Si no le entiendo mal, quiere marcar distancia con el concepto de la cultura como espectáculo, el que se ha manejado en nuestro país durante años.
-Bueno, en parte es así. Ahora bien, la cultura debe ser también espectáculo, pero sólo en una parte. El último ganador ("Nica de Oro 2013") del Ars Electrónica, en Austria fue el proyecto de "El Campo de la Cebada" (Madrid), iniciativa social desarrollada por y para la ciudadanía. Como no podía ser de otra manera, el arte está mutando y desplazando el eje de sus intereses y objetivos, además de desplazar el marco de quienes trabajan en ese contexto. LABoral dede hacerse eco de todo eso y convertirse en exponente de esas nuevas prácticas.
-¿Se puede hacer una buena programación con un presupuesto de 1,3 millones? LABoral inició su andadura con el triple.
-Diría que sin duda. La excelencia artística, aunque es palabra que no me gusta demasiado, no pasa por la inversión económica, sino por el desarrollo honesto y coherente de las ideas. En todas las escalas del arte hay cosas interesantes. Es más, los puntos de inflexión de la innovación artística están hoy en marcos de escala pequeña. LABoral tiene que cooperar con ese ecosistema. Los recortes económicos no son plato de gusto porque es mejor trabajar con recursos, pero eso no será un obstáculo para desarrollar el proyecto de LABoral e incluso ampliarlo.
-Las exposiciones han ido perdiendo peso en la última época de LABoral, supongo que como consecuencia de los recortes. ¿Le preocupa que haya presiones políticas por ese aspecto, más cuando las exposiciones suelen tener atractivo popular?
-Diría más bien que me ocupa. Creo que el mismo hecho expositivo en el marco de los equipamientos culturales debe ser revisado. Debe jugar un papel vertebrador, pero no necesariamente central; es decir, el departamento de exposiciones ha de trabajar desde una perspectiva horizontal con el resto. Vamos hacia un paradigma de centro horizontal y uno de los objetivos de esta nueva etapa en LABoral va a ser ampliar y consolidar esa interacción entre departamentos, entendidos como un todo. Las exposiciones jugarán un papel vehiculador de esos procesos, pero en colaboración con esas otras líneas.
-¿Qué papel debe desempeñar LABoral para singularizarse en la cada vez más tupida red española de centros de arte?
-Ha utilizado una palabra que es fundamental para nuestro proyecto, que es evolutivo y no rupturista. LABoral es ya un centro de prestigio en el concierto de los centros de arte del sur de Europa. A partir de ahora vamos a trabajar para que sea un centro de creación no sólo artística, sino también de discurso. LABoral tiene que hacer su relato, su propio discurso, singularizarse y proyectarlo internacionalmente.
-Buena parte de la sociedad asturiana ve LABoral como una instalación con un punto de elitismo. ¿Hay que poner remedio?
-Una instalación cultural no deber se nunca elitista. Si hay margen para la apertura, vamos a intentar corregir esa percepción. Un centro de arte se debe a su comunidad, a su territorio y a su ciudadanía, donde hay sensibilidades muy diferentes que queremos acoger. Como ha venido haciendo ya en los últimos años, LABoral tiene que trabajar con las comunidades de base. De ahí que deba constituirse como un laboratorio de ciudadanía.
-¿Benjamin Weil, su antecesor, le ha dado algún consejo?
-Ha sido muy amable, sin darme consejos. Entiende que ahora es mi oportunidad.
-Buena parte de la programación de este año está ya hecha. ¿Cuándo se empezará a ver su trabajo?
-Hay programación como mínimo hasta el verano, así que la nueva etapa se iniciará a partir del otoño. Es bueno que sea así porque se subraya la continuidad. Estos meses que tenemos por delante los debemos invertir para atender a LABoral con una perspectiva de continente de futuro. No se trata de cuestionar el ADN fundacional, sino de revisar algunos de los "cómos" para adaptarlos a los nuevos tiempos. Vamos a interpelar a la comunidad para que nos diga cómo cree que debe ser su LABoral.
-Una curiosidad final, ¿va a vivir en Gijón?
-Sí, por supuesto. A partir de la primera semana de marzo me instalaré en Asturias. Ya he encontrado un lugar, al menos para los primeros meses, y espero sentirme un gijonés más.

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