AJIMEZ ARTE

Crítica

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Jaime Luis Martín

El plano escultórico

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Publicado en Las Nueva España


Francisco Redondo
Obra gráfica
Del 14 de Marzo al 15 de Abril
Galería Amaga

La mirada de Francisco Redondo, titulado en Diseño Gráfico por la Escuela Superior de Arte de Asturias y en técnicas de Grabado y Estampación por la Escuela de Arte de Oviedo, sigue el rastro, según manifiesta el propio artista, de Jorge Oteiza (1998-2003), quien siempre reivindicó el vacío y la desocupación de la materia para una mejor receptividad espiritual, pero sin el “propósito experimental” del escultor vasco que le llevó a abandonar la escultura y dedicarse a formular un importante corpus  crítico y teórico que se completa con una extensa obra poética. En el caso de Redondo, atraído por las matrices tradicionales como símil escultórico y un afán experimentador en el campo de la obra gráfica, presentó, en la exposición que realizó en la galería Texu (2011), una serie de trabajos sobre papel con una fuerte atracción por el volumen que conseguía  mediante troquelados, cortes y plegados. Y aunque los motivos se encontraban realizados con un estilo vectorial,  casi logotipos, ya aparecían en algunas obras una inclinación hacia la geometría, tendencia que se confirmó en esta muestra con quince piezas que exploran la tridimensionalización del plano.

La característica principal en esta obra gráfica se encuentra en el uso doble de papel como plancha y estampa la vez, partiendo de una matriz digital, mientras que cortes y pliegues contribuyen a romper la bidimensionalidad. Los colores, rojos y negros, se incorporan mediante la técnica del estarcido. El resultado es una obra limpia, sobria, bien realizada y atractiva visualmente, que investiga, como anteriormente lo hicieron innumerables artistas, en la línea y el plano, pero convencido Francisco Redondo “que la naturaleza del papel no debe cumplir exclusivamente la función de simple receptor” pudiendo adquirir otros registros creativos. Sin embargo, los ecos neoplasticistas y constructivistas, los recorridos por las primeras vanguardias y el planteamiento de problemas que fueron resueltos en el pasado siglo reducen el proyecto a una dimensión técnica más que a resultados investigadores.
En la obra gráfica de Fernando Redondo hay tensiones y silencios, desequilibrios e intersecciones, una geometría que desencadena emociones, hay texturas y pliegues, hay  vacíos y volúmenes, inestabilidad pero también espacio tridimensional, escultura. Pero no ha logrado todavía alcanzar el momento en el cual Oteiza se volvió discurso, contenido.  





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