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Polémica en el Patronato del Museo de Bellas Artes

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Se ha completado la información sobe este tema.Se han recopilado las noticias y artículos más significativos de la polémica surgida en el Patronato del Museo de Bellas Artes de Asturias por la presencia de una galerista en el jurado que elegirá al futuro

El Patronato del Bellas Artes no ve incompatible que una galerista decida la futura dirección
Los miembros de la junta de gobierno desestimaron el escrito de la Universidad de Oviedo y las argumentaciones expuestas por Javier Barón
La Nueva España
26.01.2013 | 03:59


Oviedo, P. R.
El tribunal que decidirá el futuro director o directora del Museo de Bellas Artes de Asturias no se modificará, según acordó ayer el patronato de la institución. Los cinco componentes, elegidos a propuesta de la consejera de Cultura, Ana González, ya habían sido decididos en la reunión anterior. Pero la presencia de una galerista y miembro del patronato entre sus miembros, Gema Llamazares, y su posible incompatibilidad mercantil, de acuerdo a los códigos de buenas prácticas en los museos, provocó una protesta de los profesores de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, que dirigieron una carta en este sentido a Ana González.

Otros dos miembros del patronato, Javier Barón Thaidigsmann, conservador jefe de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, y Francisco Crabiffosse Cuesta, estudioso de la historia de Asturias y crítico de arte, mostraron su oposición a esta elección en otra misiva, también dirigida a la Consejera. En ella se cuestionaba, entre otras cosas, que una galerista, independientemente de quien sea, forme parte de los órganos de decisión del museo.

En la reunión de ayer, Ana González dejó claro que tanto la Junta General de Principado como el patronato del museo son soberanos a la hora de decidir la composición de uno y otro órgano. Por otra parte, tal y como recordó en uno de los momentos Leopoldo Tolivar Alas, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad, revocar un acuerdo de una junta anterior es complicado jurídicamente, a menos que la persona que se cuestiona decida apartarse voluntariamente.

La reunión, que duró tres horas, fue tensa en algunos momentos. Según testimonios recogidos por LA NUEVA ESPAÑA, Javier Barón aportó una amplia documentación relacionada con las buenas prácticas en los museos, no sólo españoles, y cuestionó el hecho de que una galerista, que ya ha vendido obras al museo, forme parte de ambos órganos. Gema Llamazares, por su parte, defendió su buen nombre y su trayectoria de doce años en el patronato del Bellas Artes.

En España hay varios códigos deontológicos de buenas prácticas en los museos. El del Instituto de Arte Contemporáneo dice que «no se recomienda la presencia de galeristas en patronatos de museos y centros». Y añade: «En casos excepcionales en que pueda darse esta situación, el museo no deberá comprarles ninguna obra ni organizar exposiciones de los artistas que represente».

El del ICOM (Organización Internacional de Museos y Profesionales), del que es miembro el Bellas Artes, al hablar de la composición de los patronatos, dictamina: «La selección se realizará entre expertos profesionales de la crítica, teoría e historia del arte contemporáneo, de la docencia, así como artistas, pensadores y especialistas en otras materias afines a su proyecto artístico». Y: «El museo no podrá adquirir onerosamente o almacenar obras o colecciones propiedad de algún miembro del patronato».

«Quien está en un órgano de gobierno no debe estar en uno de decisión», dijo Tolivar durante la reunión.

Uno de los momentos clave de la sesión se produjo cuando Gema Llamazares, dirigiéndose a Tolivar le preguntó: «¿Tú que harías en mi caso?». Y Tolivar respondió: «Yo renunciaría».

«Se expusieron muchos puntos de vista. Fue una reunión larga, pero la decisión, salvo renuncia, no se podía revocar», afirmó Jorge Menéndez Vallina, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo y vicepresidente del patronato.

«Aunque hubo discrepancias, coincidimos en lo fundamental, la necesidad de que el Museo tenga cuanto antes un director o directora», señaló Víctor Picallo, otro de los integrantes del patronato.

El tribunal que decidirá estará formado por Miguel Zugaza y Manuel Borja-Villel, directores del Prado y del Reina Sofía; la presidenta de la Asociación de Artistas Visuales del Principado, Consuelo Vallina, y la citada Gema Llamazares.







Verdades que constan en acta
Sobre la composición del tribunal que escogerá al director del Museo de Bellas Artes
La Nueva España 29-01-2013
Gema LlamazaresGonzález

Ante las noticias publicadas en este diario y la inexactitud de algunos de sus contenidos, que estoy segura de que se deben a las fuentes consultadas, me veo en la obligación de manifestarme públicamente, para puntualizar y aclarar la situación que motiva su publicación, previo consentimiento por parte de la presidenta de la junta de gobierno del Museo de Bellas Artes de Asturias, Ana González, ya que los miembros que formamos parte de esta junta nos comprometimos a no hacer declaraciones, silencio que mantuve hasta ahora por el bien del Museo de Bellas Artes de Asturias y otras instituciones involucradas.

Quiero señalar especialmente que en mi larga trayectoria institucional, incluyendo los doce años que pertenezco a esta junta, es la primera vez que me veo objeto de un ataque personal y profesional, tan ruin y deleznable, instigado por el señor Barón y el señor Crabiffosse.

Y para dar luz sobre los motivos de este ataque personal voy a desvelar algunas claves que motivan tal actitud por parte de estos señores y que se pueden constatar en las actas correspondientes de las reuniones de la junta.

Para formar parte del tribunal que valorará las candidaturas del director del Museo de Bellas Artes de Asturias soy elegida por unanimidad de todos los miembros del patronato, incluidos el señor Barón y el señor Crabiffosse, a propuesta de la presidenta, como así figura en el acta de la reunión, de fecha 23 de noviembre de 2012. Constando también mi petición que, si no es por unanimidad, no acepto el nombramiento, con el ofrecimiento de no tener inconveniente de ceder mi lugar a otro miembro de la junta. Y que lo acepté por ser el miembro más antiguo de la junta, con lo que implica de conocimiento del museo, su actividad y su ampliación, por mi titulación de licenciada en Historia del Arte, colegiada número 1.077 (extremo que quiero aclarar, dado que por lo publicado hasta ahora parece que no poseo ninguna titulación) y por mi conocimiento del mundo del arte, tanto en el ámbito institucional como en el privado.

Quiero hacer constar que soy miembro de la junta de gobierno del Museo de Bellas Artes como persona física, es decir, como Gema Llamazares González, por designación de la Junta General del Principado de Asturias, a propuesta del Partido Popular, al que pertenezco.

La motivación de este ataque por parte del señor Barón, secundado por el señor Crabiffosse, tiene su origen en la reunión de la junta de gobierno del mes de febrero de 2012, cuando provoqué que se retirase la propuesta presentada por el consejero de Cultura en funciones, Emilio Marcos Vallaure, que no figuraba en el orden del día de esa junta, donde pretende aprobar la designación de los miembros del tribunal que han de valorar el puesto de director del Museo de Bellas Artes de Asturias. De este tribunal formaban parte Javier Barón y otros miembros de un perfil muy similar, donde no existía ninguna pluralidad. Los miembros de la junta el señor Tolivar y el señor Picallo apoyaron mi tesis de no dar la aprobación a dicha propuesta, por la ilegalidad de la misma.

A partir de la no aprobación del tribunal del que Javier Barón era miembro y la propuesta de la actual consejera de Cultura, Ana González, nombrándome en representación del patronato para ese tribunal, se desata este ataque a mi persona y a mi puesto en el tribunal de selección del director del museo, actuaciones que jamás se vieron en esta junta y que sólo se produjeron con la llegada de los representantes de Foro Asturias, Javier Barón y Francisco Crabiffosse (aunque el señor Barón niega que está en la junta del museo a propuesta de Foro Asturias y llega a declarar que le daría igual estar por cualquier otro partido, ya que él es Javier Barón), lo que considero un fraude democrático, falto de toda ética.

Quiero hacer constar también las intimidaciones con las que fui amenazada por el señor Crabiffosse de propagar en redes sociales y en «mentideros» este asunto. Estos hechos se produjeron en la última reunión de la junta, como se podrá comprobar en el acta de la misma.

Respecto a las objeciones deontológicas por parte de estos señores a mi pertenencia al patronato (que después de doce años pone en cuestión no sólo a mi persona, sino a los distintos patronos, los presidentes, el director del museo y los consejeros de Cultura anteriores) y a mi vinculación a una galería privada, quiero aclarar:

- Que para dejar fuera de toda duda los supuestos tratos de favor, en mi relación de galerista con el museo, he solicitado que se presenten a la junta de gobierno del museo todas las adquisiciones de ese museo desde el año 2000, y ahí se podrá comprobar mi supuesto trato de favor.

- Que ninguno de los códigos esgrimidos me afecta. En tal caso, el señor Barón, como jefe del departamento de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, sí está afectado y muy directamente en el artículo 5.2 del ICOM.

- Que soy uno de los primeros socios en Asturias del IAC, aceptando libremente las recomendaciones de su código deontológico, y que desde la fecha de mi alta en dicho instituto la galería a la que estoy vinculada no ha realizado con el Museo de Bellas Artes ninguna transacción.

Y si seguimos hablando de códigos deontológicos, el departamento de Arte de la Universidad de Oviedo debería aclarar cómo califica su escrito dirigido al director regional de Patrimonio, don Adolfo Rodríguez Asensio, ya que no figura en el mismo firma alguna de miembros de ese departamento, ni fecha, ni acta del acuerdo. Siendo don Javier Barón quien se encarga de distribuirlo por la red, adjuntándolo a un e-mail de fecha 19 de diciembre de 2012, que firma como jefe del departamento de pintura del siglo XIX del Museo del Prado y no como miembro de la junta de gobierno del Museo de Bellas Artes.

También este departamento de Arte se debería aplicar algún código deontológico, ya que un miembro del mismo, el cual merece todo mi respeto, formará parte del tribunal que seleccionará al director del Museo de Bellas Artes de Asturias y es «vox pópuli» que presuntamente uno o más miembros pertenecientes a este departamento son candidatos a la dirección de este museo.

Insistiendo nuevamente el señor Barón, el 14 de enero de 2013, con otro e-mail que contenía informaciones sobre alguno de los miembros del tribunal para la selección del director del museo, entre los que figuro, sembrando dudas sobre mi ética, mi honradez y mi profesionalidad.

Reunidos en junta de gobierno el pasado 25 de enero, aporto al acta un amplio escrito en el que, además de pedir una relación de compras del museo desde el año 2000, solicito diversa documentación del museo que ayudará a esclarecer supuestos intereses, que ahora están ocultos.

Por cierto, y es mi apreciación personal, que el señor Barón se ciña al puesto que ocupa en el patronato y deje la «bandera» del Museo del Prado bajo la que cree ampararse, puesto que el Museo del Prado es patrimonio de todos los españoles y no debe utilizarse en supuestos intereses personales y de dudosa legitimidad.

Y desde aquí reivindico la actividad profesional de galerista, de la que me siento muy orgullosa, y que el desarrollo de esta actividad ha llevado a muchos artistas a ser conocidos, valorados y representados en museos e, incluso, ser materia de temario para los departamentos de Arte de las universidades.

Finalizo agradeciendo el apoyo de la junta de gobierno del Museo de Bellas Artes de Asturias y el de su presidenta, así como a todas las personas y todos los colectivos los gestos de solidaridad que me han demostrado desde diferentes ámbitos de la cultura asturiana.

Comunicado del Instituto de Arte Contemporáneo sobre la composición de la comisión para la contratación de un nuevo director o directora para el Museo de Bellas Artes de Asturias
31 de enero de 2013.
El Instituto de Arte Contemporáneo es una asociación cultural sin ánimo de lucro, integrada por más de cuatrocientos profesionales del mundo del arte español contemporáneo que trabaja por la racionalidad y la transparencia en la gestión de los recursos públicos dedicados al arte contemporáneo, así como por la promoción y la proyección internacional de los artistas españoles.
Desde su fundación en 2004, el IAC ha trabajado activamente por promover esta racionalización y transparencia y, fruto de estos esfuerzos, fueron la elaboración de un “Documento de buenas prácticas en Museos y Centros de Arte contemporáneo” y de un “Código deontológico del Instituto de Arte Contemporáneo”, para los profesionales del sector, sean artistas, galeristas, críticos de arte, gestores culturales o directores de centros y museos. El reconocimiento público de nuestra estrategia se produjo cuando, el 31 de enero de 2007, las principales asociaciones profesionales del sector suscribieron, junto con el Ministerio de Cultura, el mencionado “Documento de Buenas Prácticas”, elaborado por el Instituto. Desde entonces, han sido muchos los museos y centros que se
han acogido a este manual de buenas prácticas, para la contratación y el nombramiento de sus directores.
Constituye por tanto un motivo de orgullo para el Instituto y un motivo de pública enhorabuena el hecho de que el Patronato del Museo de Bellas Artes de Asturias, el Gobierno del Principado y el Ayuntamiento de Oviedo —administraciones de las que dicho museo depende— hayan decidido convocar un concurso público para la contratación de un nuevo director o directora del mencionado museo. Sin embargo, recientes noticias publicadas en la prensa local han podido dar lugar a equívocos o
confusiones en el desarrollo de dicho proceso de contratación, confusiones que nos gustaría disipar.
En su edición del pasado 26 de enero, La nueva España publicaba lo siguiente, acerca de la comisión de contratación:
«La presencia de una galerista y miembro del patronato entre sus miembros, Gema Llamazares, y su posible incompatibilidad mercantil, de acuerdo a los códigos de buenas prácticas en los museos, provocó una protesta de los profesores de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, que dirigieron una carta en este sentido a Ana González.
»Otros dos miembros del patronato, Javier Barón Thaidigsmann, conservador jefe de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, y Francisco Crabiffosse Cuesta, estudioso de la historia de Asturias y crítico de arte, mostraron su oposición a esta elección en otra misiva, también dirigida a la Consejera. En ella se cuestionaba, entre otras cosas, que una galerista, independientemente de quien sea, forme parte de los órganos de decisión del museo».
Y un poco más abajo continuaba el mismo artículo invocando el Código Deontológico del IAC, para avalar esta supuesta incompatibilidad.
A este respecto, la Junta Directiva del IAC desea hacer pública la siguiente declaración:
Las buenas prácticas solamente exigen que la contratación de los directores de museos y centros de arte contemporáneo sea sometida a concurso público que garantice las necesarias condiciones de confidencialidad y de transparencia del proceso. Ningún código de buenas prácticas exige ni puede exigir que un profesional de reconocido prestigio, sea galerista, crítico de arte, artista, o director de un museo, no pueda formar parte del comité de selección para la contratación del nuevo director, o que no pueda formar parte del propio patronato del museo. Es cierto sin embargo que los códigos de buenas prácticas exigen que un artista, un galerista, un crítico o un coleccionista no
deben tratar comercialmente con el museo del que son patronos.
La galerista Gema Llamazares, socia del IAC y miembro del Patronato del Museo, ha sido denunciada públicamente por incompatibilidad para formar parte de la Comisión de Contratación del nuevo director del Museo, acogiéndose precisamente los denunciantes al Código Deontológico del propio Instituto de Arte Contemporáneo.
Como correctamente recoge el artículo de La nueva España, el Código Deontológico del Instituto de Arte Contemporáneo dice que «no se recomienda la presencia de galeristas en patronatos de museos y centros». Y añade: «En casos excepcionales en que pueda darse esta situación, el museo no deberá comprarles ninguna obra ni organizar exposiciones de los artistas que represente». No hay por tanto
ninguna incompatibilidad, desde nuestro punto de vista, entre ser galerista y ser miembro del patronato de un museo o de una comisión de contratación. Y, aunque el Instituto no recomienda la presencia de galeristas en patronatos de museos y centros de arte contemporáneo, no excluye su participación, cuando se trate de profesionales de reconocido prestigio, y siempre y cuando se abstengan de vender obra al museo del que son patronos o de organizar exposiciones en él de los artistas que representen.
Por último, es cierto que Gema Llamazares ha vendido en otro momento obra al Museo de Bellas Artes de Asturias. Pero esto se hizo antes de que la mencionada galerista formase parte del IAC y antes también de que se hiciese público el Código Deontológico del Instituto y nuestro “Documento de buenas prácticas en Museos y Centros de Arte contemporáneo”; es decir, cuando este tipo de relaciones comerciales era relativamente frecuente en todos los museos del Estado. En este sentido también nos gustaría recordar a los denunciantes Javier Barón y Francisco Crabiffosse, igualmente
miembros del Patronato del Museo, que también nuestro Código Deontológico afirma que «los críticos o comisarios que sean miembros del patronato no podrán comisariar exposiciones en el museo o centro, ni deberían escribir críticas sobre exposiciones o actividades de éste», cosa que sin embargo ambos han hecho en reiteradas ocasiones en relación con el Museo de Bellas Artes de Asturias, y no por ello se nos ocurriría pedir su dimisión como miembros del Patronato del Museo, pues los consideramos, al igual que a nuestra asociada, la galerista Gema Llamazares, profesionales de reconocido prestigio nacional.
Madrid a 31 de enero de 2013
La Junta Directiva del IAC




EL CONSEJO INTERNACIONAL DE MUSEOS EN ESPAÑA INFORMA


El Consejo Ejecutivo ICOM España ha recibido una consulta por parte de dos miembros del Patronato del Museo de Bellas Artes de Asturias a fin de conocer el parecer sobre la inclusión de personas dedicadas al comercio de obras de arte en los patronatos de instituciones museísticas, con las que además ha existido trato comercial.

Reunido el Consejo ICOM-CE al respecto y a solicitud de los interesados, informa que, ateniéndose al apartado 8.14 del Código de Deontología del ICOM para los Museos, existe una manifiesta incompatibilidad entre la actividad interna del museo y el comercio de obras de arte: “Los miembros de la profesión museística no deben participar directa ni indirectamente en el comercio (compra o venta con ánimo de lucro) de bienes del patrimonio cultural y natural”. Independientemente de que en la actualidad se produzca o no la venta de bienes culturales al museo, en el caso de que la persona continúe ejerciendo la profesión vinculada al comercio de obras de arte, se entiende que existen intereses indirectos que imposibilitarían su incorporación en un órgano de decisión de la institución, como es un patronato.

Hay que resaltar también que los museos se afilian al ICOM de forma voluntaria, pero su admisión conlleva obligatoriamente el compromiso de cumplir los estatutos y el Código Deontológico. Este es un documento fundamental que recoge algunos de los principios y valores en la conducta y práctica profesional que deben mantener las instituciones museísticas y su personal. Todos los museos afiliados deben cumplir con las buenas prácticas especificadas en este código.EL CONSEJO EJECUTIVO DE ICOM - ESPAÑA



El ICOM dice que «no es aconsejable» tener una galerista en el patronato del Bellas Artes

El Consejo Internacional de Museos dictamina que «podría entenderse» que como «especialista puntual» forme parte de un tribunal opositor
 La Nueva España
14.02.2013 | 02:12


 P. RUBIERA
El Consejo Internacional de Museos (ICOM) considera que «no es aconsejable que una persona que se dedica al comercio de obras de arte forme parte del órgano de decisión de una institución museística». Si embargo, «podría entenderse» que como miembro «especialista puntual y para valorar un conocimiento concreto» formara parte de un tribunal opositor. El consejo ejecutivo de ICOM en España trató en su reunión del pasado viernes, a sugerencia de LA NUEVA ESPAÑA, el conflicto planteado en el Museo de Bellas Artes de Asturias, relacionado con la formación del tribunal que decidirá el futuro director o directora del museo.

El patronato de la institución, que preside la consejera de Cultura, acordó incluir en el citado tribunal a la galerista Gema Llamazares, miembro del órgano de gobierno del museo desde hace doce años. La decisión fue contestada por dos de los integrantes del patronato -Javier Barón Thaidigsmann, conservador jefe de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, y Francisco Crabiffosse Cuesta, crítico de arte y director de la Agencia de Museos en el Gobierno de Foro-, así como por el departamento de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo. En los tres casos se cuestionaba la presencia de la galerista en el tribunal y en el patronato por su condición de comerciante de obras de arte, y de acuerdo con los códigos deontológicos que rigen los museos y el arte. El Museo de Bellas Artes de Asturias es miembro del ICOM, del que forman parte las principales instituciones museísticas del mundo. Su consejo ejecutivo accedió a clarificar por escrito cinco cuestiones que le planteó este diario:

l ¿Es aconsejable o puede un/una galerista formar parte de un tribunal o de un patronato de un museo público? Se trata de dos cuestiones diferentes. Por un lado, la opción de incluir en un tribunal un «especialista» que conozca alguna faceta del arte que se considere importante para evaluar los conocimientos del candidato no tiene que ver con la incorporación del mismo en el órgano de decisión del museo. Mientras que como un miembro «especialista» puntual para valorar un conocimiento concreto en el tribunal podría entenderse perfectamente, por el contrario no es aconsejable que una persona que se dedica al comercio de obras de arte forme parte del órgano de decisión de una institución museística. Por otro lado, desconocemos la organización y funcionamiento concretos del patronato referido, pero en otras instituciones museísticas, los miembros del patronato se renuevan con periodicidad establecida, procediendo al cese e incorporación del mismo (con un máximo de renovaciones) o de otros nuevos, sin que se manifieste problema alguno (en el caso del Museo del Prado, por 5 años).

l Si, como sucedió en este caso, la galerista vendió obra al museo siendo integrante del patronato pero con anterioridad a la aprobación del Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), ¿debe seguir en el órgano de gobierno de la institución? Si la persona que se incorpora al órgano de decisión de la institución museística (sin pretender analizar la situación concreta por carecer de detalles específicos) realizó compra-venta de obras de arte en el pasado pero en la actualidad no ejerce esa actividad como profesión, y no tiene relación ni intereses en el mercado del arte, no sería incompatible con el desempeño del cargo por ese motivo. Sin embargo, el apartado 8.14 del Código de Deontología del ICOM para los museos, recoge la incompatibilidad entre la actividad interna del museo y el comercio de obras de arte: «Los miembros de la profesión museística no deben participar directa ni indirectamente en el comercio (compra o venta con ánimo de lucro) de bienes del patrimonio cultural y natural». Entendemos que, si continúa ejerciendo la profesión aunque no se produzca el hecho concreto de una venta de una obra al museo, siguen existiendo intereses indirectos que imposibilitarían su incorporación al patronato.

l El Museo de Bellas Artes de Asturias es miembro del ICOM. ¿Está obligado por ese hecho a cumplir el código deontológico? Las instituciones se afilian al ICOM de forma voluntaria, pero su admisión conlleva obligatoriamente el compromiso de cumplir los estatutos y el Código Deontológico. Éste es un documento fundamental que recoge algunos de los principios y valores en la conducta y práctica profesional que deberían mantener las instituciones museísticas y su personal. Todos los museos afiliados deben cumplir con las buenas prácticas especificadas en este código.

l ¿Por qué no es aconsejable tener un/una galerista en un patronato o un tribunal que decidirá la dirección de un museo? ¿Qué inconvenientes hay? Sería preferible distinguir entre ambas cuestiones. Los tribunales son órganos independientes que deben aplicar los criterios de igualdad, mérito y capacidad en el acceso al puesto que están valorando, además de garantizar la publicidad, la transparencia, la imparcialidad, etcétera, independientemente de que sus miembros están integrados por un tipo de especialistas u otro. Para orientar y facilitar la tarea de los miembros del tribunal en las administraciones públicas se ponen a su disposición manuales de instrucciones que todos los miembros del tribunal han de conocer y cumplir. La justificación de la elección de un galerista como miembro del tribunal de un puesto directivo de una institución museística debería, como en el resto de los miembros de tribunal, ser razonada, pero se puede entender que se considere a un galerista como «experto» en el mercado del arte o en el conocimiento de las tendencias actuales, o algún otro aspecto importante a tener en consideración en el perfil del candidato que se ha de evaluar, siempre que tenga relación con la supuesta especialidad del miembro del tribunal y ésta sea de público reconocimiento. En buena parte de los tribunales se incorporan especialistas en derecho o legislación, para valorar los conocimientos en esta materia, si bien preferentemente se invita a responsables de estos temas que desarrollan su actividad dentro de la propia Administración o de la Universidad. Pero no sería incompatible con la invitación a un especialista de reconocido prestigio. En alguna ocasión se hace uso de los servicios de un experto para valorar un aspecto determinado, por ejemplo, para evaluar el nivel de un idioma en el candidato, se acude o bien a profesores de la Escuela Oficial de Idiomas, o bien se contrata a un traductor independiente.

Sin embargo, lo que podría ser un valor que justifique la presencia de un galerista (experto en alguna materia) en un tribunal, podría resultar contraproducente para el funcionamiento transparente de la institución en el caso de incorporar este mismo perfil en el patronato. El interés específico del galerista radica precisamente en el beneficio económico con la promoción de las obras/artistas con los que trabaja, y esto podría provocar situaciones delicadas para la institución. Algunos ejemplos: el conocimiento de primera mano de la política de adquisición de artistas/obras de arte, que podría redundar a favor de la incorporación de esos artistas/obras en la propia galería o en otras afines, o el conocimiento sobre los precios máximos que el museo está dispuesto a pagar por una obra que podría incrementar los precios de mercado, o la posibilidad de influir en la política de exposiciones/adquisiciones de la institución para incorporar artistas del círculo de promoción de las personas dedicadas a este comercio, todo ello podría dar lugar a situaciones no sólo irregulares o poco éticas, sino incluso ilegales. Es evidente que esto dependerá, como en todas las profesiones, de los valores de la propia persona, que no se ponen en duda. Sin embargo, para evitar estos conflictos, los estatutos y el Código Deontológico del ICOM son tajantes al respecto: «No deben participar directa o indirectamente en el comercio (compra o venta con ánimo de lucro) de bienes del patrimonio cultural y natural».

l ¿Consideran lógica la reclamación de los profesores de Arte de la Universidad? En lo que afecta a la cuestión del patronato, entendemos que a los profesores les ha motivado la defensa de la transparencia y la credibilidad de la institución museística.

La buena conducta
La presencia de una galerista en el patronato del Museo de Bellas Artes de Asturias y en el tribunal que decidirá la futura dirección

La Nueva España
28.02.2013 | 02:01





Pilar Rubiera

Asturias es cada día más ruidosa. Resulta difícil, casi imposible, encontrar espacios de reflexión calmada y tranquila. La política invade todos los escenarios, y la cultura, naturalmente, no se salva. Viene esto a propósito de la ácida polémica desatada por la presencia de una galerista en el tribunal que decidirá la plaza del futuro director o directora del Museo de Bellas Artes de Asturias, en el propio patronato de la institución. Los códigos de buenas prácticas de los museos y centros artísticos desaconsejan que alguien que tiene una actividad mercantil relacionada con el arte forme parte de una junta de gobierno museística en la que se deciden compras y se programan exposiciones, por la incompatibilidad manifiesta, así como en un tribunal opositor.

Práctica habitual en Europa y en los Estados Unidos, en España los códigos empezaron a implantarse con mayor intensidad entre los años 2007 y 2008, para evitar la politización de las instituciones, que solían cambiar de responsables cuando se modificaban los gobiernos. Casi todos los museos españoles se han comprometido con ellos y, de hecho, el Museo de Bellas Artes de Asturias es miembro del ICOM (Consejo Internacional de Museos), organismo al que pertenece la mayoría de los grandes museos nacionales e internacionales. El departamento de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo envío una carta a la consejera de Cultura mostrando su sorpresa por la composición del tribunal, y dos de los integrantes del patronato, Javier Barón Thaidigsmann, jefe de conservación de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, y Francisco Crabiffosse Cuesta, estudioso de la historia de Asturias y crítico de arte, también lo hicieron en términos parecidos en otra misiva. En ambos casos se cuestionaba la figura del galerista, independientemente de su identidad.

La afectada, Gema Llamazares, que lleva doce años en el patronato del museo, fue elegida miembro del tribunal opositor a propuesta de la consejera de Cultura, Ana González. Nadie se opuso cuando ella reclamó la unanimidad de la junta de gobierno. Pero hay que decir que uno de los patronos que habían expresado sus reservas a la Consejera sobre esta designación, además de los dos ya citados, no acudió. Leopoldo Tolivar Alas, catedrático de Derecho Administrativo, estaba en Chile. En la última reunión del patronato, posterior a la de la designación, celebrada el pasado 25 de enero, Barón expuso, con documentos y datos, las razones por las que galeristas y patronatos de museos son incompatibles desde el punto de vista de la deontología profesional. Gema Llamazares lo consideró un ataque personal «ruin y deleznable». La mayoría de los patronos dio por válido el acuerdo anterior. Sólo podría revocarse con la renuncia voluntaria de Gema Llamazares. «Quien está en un órgano de gobierno no debe estar en uno de decisión», advirtió Tolivar Alas.

LA NUEVA ESPAÑA publicó días después una carta de la galerista, que se declaraba militante orgullosa del PP, con duros calificativos contra Javier Barón y Francisco Crabiffosse, a quienes vinculaba a Foro Asturias y los acusaba de «actuaciones que jamás se vieron» en el patronato, compuesto por representantes del Ayuntamiento de Oviedo y de la Junta General del Principado, a propuesta de los grupos políticos. Dos días después, respondía Francisco Crabiffosse con un texto que recordaba los mandamientos de las buenas prácticas en los museos.

Lo positivo de este asunto es que tanto el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), autor del «Documento de buenas prácticas en museos y centros de arte contemporáneo» y de un código deontológico, al que pertenece Gema Llamazares desde el año 2008, como el ICOM se han pronunciado sobre el problema planteado en el museo asturiano. El primero no ve incompatible que la galerista forme parte del patronato y del tribunal, aunque admite que su código «no lo recomienda». El segundo «no aconseja» de ningún modo su presencia en un patronato mientras ejerza una actividad comercial con el arte, y «podría entender» que formara parte de un tribunal como «especialista puntual».

Lo que más sorprende de todo ello es la ausencia de reflexión de buena parte de los ciudadanos y ciudadanas que se sientan en la junta de gobierno de una institución pública. Javier Barón, cuyo prestigio académico y científico en el arte español es incuestionable, que nunca ha militado en ningún partido político y que lleva poco más de un año en el patronato, no inventó los textos ni los datos que mostró a los patronos. Los reunió y los entregó a todos ellos para que los analizaran. Son códigos de comportamiento ético generalizados en los países occidentales que las instituciones se comprometen a cumplir. Dice la consejera de Cultura, Ana González, que la Junta General y la junta de gobierno son soberanas para decidir. Y declara, además, que ella ve bien que el mercado del arte se siente en los patronatos de los museos. ¿En qué quedamos? ¿Todos los museos están equivocados y el Principado, una vez más, es territorio exótico? ¿Son soberanos los miembros de la junta de gobierno para pasar por alto este tipo de compromisos que tienen que ver con el buen hacer democrático?

Decía Aristóteles que el ignorante afirma y el sabio duda y reflexiona. Tras estas decisiones, está una institución cultural asturiana de primer nivel que los responsables políticos asturianos, todos sin excepción, han maltratado durante años. ¿No es posible olvidarse por un momento del deprimente, aburrido y repugnante enfrentamiento partidista para pensar en lo que es mejor para el Museo? Un museo con una de las mejores colecciones de arte de España que está sin director, sin conservadores, sin una adecuada estructura organizativa y administrativa y con una ampliación en marcha que no se completará.

Es Asturias, la patria tan poco querida, la que reclama buenas prácticas en los patronos que ostentan el gobierno del museo. Menos ruido, más templanza y, si fuera posible, más respeto. Como decía un gran sabio, «la felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta».
Puntualización de Javier Barón al comunicado del IAC de 31 de enero de 2013.
En su página web han publicado el 31 de enero pasado un comunicado de la Junta Directiva del IAC, que también han remitido al Patronato del Museo de Bellas Artes de Asturias del que soy miembro.
En su comunicado señala esa Junta Directiva que Francisco Crabiffosse y yo mismo denunciamos “públicamente” a una galerista que había vendido cuadros al Museo por pertenecer al Patronato del mismo. No es cierto; informamos de este hecho en el seno del propio Patronato, no públicamente. Dado que ese Museo es miembro del ICOM era nuestra obligación informar acerca de la contradicción existente con sus criterios. Estos se han expresados específicamente para este caso concreto por el propio Consejo para España del ICOM (comunicado oficial, en su página web), donde señalan inequívocamente que una galerista no debe estar en un patronato de un museo.
Por otro lado, el último párrafo de su comunicado da a entender que he comisariado exposiciones y escrito sobre actividades del Museo siendo Patrono de este. No es así, hace muchos años que no desempeño esas actividades para aquel Museo, del que soy Patrono sólo desde finales de 2011. En documento adjunto consta la ausencia de remuneraciones por parte del Museo de Bellas Artes de Asturias en este periodo.
Por ello, creo necesaria la difusión de este carta en defensa de mi integridad profesional a través de los mismos cauces en los que han difundido su comunicado.

El comercio del arte no debe elegir al director de un museo público
La obligación del patronato del Bellas Artes de aplicar sin restricciones los códigos deontológicos

31.01.2013 | 02:12


El comercio del arte no debe elegir al director de un museo público
Francisco Crabiffosse Miembro del patronato del Bellas Artes por Foro En relación con el artículo publicado ayer en LA NUEVA ESPAÑA «Verdades que constan en acta», firmado por Gema Llamazares García, y con independencia de las explicaciones que oportunamente pedirán los afectados, Javier Barón y Francisco Crabiffosse, en los ámbitos adecuados para ello, por las afirmaciones inexactas, las falsedades y las insinuaciones vertidas en él, se aclara a continuación lo siguiente.

En primer lugar, no se trata en absoluto, como siempre se ha dejado claro, de un ataque personal ni profesional hacia una persona concreta. Simplemente se ha puesto de manifiesto al patronato de un museo de titularidad pública que la dedicación al mercado del arte de una persona que forma parte del mismo no es adecuada. Este es un caso único en los patronatos de los museos públicos españoles. Además, la firmante del artículo reconoce haber vendido obras al Museo de Bellas Artes de Asturias siendo miembro de su patronato.

Por cuestiones de la más elemental ética y deontología no deben mezclarse operaciones de negocio privado como las de un galerista de arte con las de una entidad pública como un museo. Esta circunstancia la reconoce el código deontológico del ICOM (Consejo Internacional de Museos), aprobado en 2001, que en sus artículos 3.7, 5.3, 8.4, 8.5 y 9.1 deja clara la incompatibilidad de estas actuaciones. El Museo de Bellas Artes de Asturias es miembro del ICOM. Eso obliga a su patronato a aceptar y a aplicar sin restricciones el código deontológico (artículo 9.1).

El documento de buenas prácticas propuesto por el Ministerio de Cultura establece (2.4) que «el Museo no podrá adquirir onerosamente o almacenar obras o colecciones propiedad de algún miembro del patronato». Además, el Instituto de Arte Contemporáneo indica en su código (artículo 8.1) que «no se recomienda la presencia de galeristas en patronatos de museos y centros». Algunos museos tienen códigos específicos, por ejemplo, el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En el punto 1 del mismo se indica que ningún empleado o patrono o familiares del mismo pueden tener relaciones de negocio con el museo.

Además de pertenecer al patronato, esta persona dedicada al comercio del arte va a ser la vocal y única representante del mismo en la comisión que ha de proponer nuevo director del museo. Repetidas veces se ha recordado a los miembros del patronato y se ha hecho patente en el ámbito del mismo esta incompatibilidad, especialmente desde que el departamento de Historia del Arte y Musicología de la Universidad de Oviedo la puso de manifiesto el 5 de diciembre, en un documento que afectaba directamente a todos los miembros del patronato.

Las dos personas aludidas en el artículo no están afiliadas a partido político alguno, llevan tres décadas publicando artículos y libros de historia del arte y conocen en profundidad los museos de Bellas Artes por haber trabajado en ellos.

Todas las comunicaciones se han hecho, exclusivamente, a los compañeros miembros del patronato, bien en el seno del mismo, bien, ante la demora en las convocatorias, a través de los correos electrónicos que tenemos de los miembros del mismo, sin dirigirse, hasta este momento, a la prensa ni a ningún otro ámbito. En todo momento se ha actuado con discreción y lealtad hacia los miembros del patronato, muy al contrario de lo que ha hecho la firmante del artículo aludido.

Se le propuso a Gema Llamazares que, para salvaguardar al museo, renunciara a estar en esa comisión para ser sustituida por algún profesional de museos ajeno al patronato. Entonces, ella misma preguntó específicamente a otro miembro del mismo patronato, distinto de los aludidos, qué haría él en su caso. Este le contestó que, en su lugar, renunciaría (LA NUEVA ESPAÑA, 26 de enero pasado).


Alfonso Palacio, director del Bellas Artes
El nuevo responsable, asturiano de Gijón y profesor de Arte en la Universidad de Oviedo, está estrechamente vinculado a la historia del museo

08.05.2013 | 05:20


Alfonso Palacio, director del Bellas Artes Ángel González
Oviedo, P. RUBIERA Alfonso Palacio (Gijón, 1975), profesor de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, se convirtió ayer en el tercer director del Museo de Bellas Artes de Asturias desde su apertura, hace treinta y tres años. Sucede en el cargo a José Antonio Fernández Castañón y a Emilio Marcos Vallaure. El patronato de la institución aprobó ayer por una amplia mayoría -se registró un voto contrario, una abstención y una ausencia- la propuesta del tribunal que le propuso.
De hecho, Alfonso Palacio fue el único de los cinco candidatos que finalmente concurrieron a la plaza, que fue llamado por los cinco miembros de la comisión para exponer su plan de actuación sobre el museo. Los directores del Prado y del Reina Sofía, Miguel Zugaza y Manuel Borja-Villel, respectivamente, fueron los más activos y quienes más preguntas realizaron al candidato, según ha podido saber LA NUEVA ESPAÑA. Las otras tres integrantes del tribunal fueron: Marisol Álvarez, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo; Consuelo Vallina, presidenta de la Asociación de Artistas Visuales de Asturias, y Gema Llamazares, galerista. También, en este caso, Palacio fue respaldado por la mayoría de los miembros, no contó con la unanimidad.
Su nombramiento se hizo público instantes después de finalizada la reunión, a última hora de la mañana de ayer. La vinculación de Palacio a la institución se realizará a través de un contrato de alta dirección.
Asturiano, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, Palacio ha orientado su tarea investigadora hacia el estudio del arte del siglo XX, tanto asturiano como nacional e internacional. Es el autor de la principal y más completa monografía que se ha hecho sobre el pintor Luis Fernández (Oviedo, 1900-París, 1973) y es un destacado conocedor de la obra de uno de los artistas asturianos más interesantes y enigmáticos del siglo XX, Aurelio Suárez.
Prácticamente desde sus inicios como investigador colaboró con el Museo de Bellas Artes en el comisariado de exposiciones y es el autor del catálogo razonado de su colección de arte asturiano del siglo XX. En 2009 fue nombrado miembro de la comisión de especialistas encargada de asesorar sobre el proyecto de la ampliación de la institución, en la que también figuraban Emilio Marcos Vallaure, Javier Barón Thaidigsmann y Francisco Crabiffosse Cuesta.


Rectificación de Francisco Crabifosse Cuesta respecto al comunicado del IAC sobre la composición de la comisión para la contratación de un nuevo director o directora para el Museo de Bellas Artes de Asturias.

http://www.iac.org.es/rectificacion-de-francisco-crabifosse-cuesta-respecto-al-comunicado-del-iac-sobre-la-composicion-de-la-comision-para-la-contratacion-de-un-nuevo-director-o-directora-para-el-museo-de-bellas-artes-de-a
Rectificación publicada por resolución judicial del Juzgado de Primera Instancia nº 6 de Oviedo del 12 de abril.
En relación con el expresado comunicado que el IAC tiene publicado en su web y por vía de enlace se ha difundido también a través de sus cuentas de facebook y twitter, Francisco Crabifosse Cuesta, aludido en aquel, exige rectificación al amparo de la Ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de rectificación, en cuanto a los siguientes extremos que le atañen directa y personalmente por considerara que, respecto de los mismos, la información del comunicado es inexacta e inveraz y su difusión puede causarle perjuicio en su prestigio profesional:
1. Francisco Crabifosse, como miembro del Patronato de Bellas Artes de Asturias se ha limitado a expresar exclusivamente a los restantes miembros del mismo su disconformidad con que una persona dedicada al comercio del arte, sea quien fuere, represente al Patronato de un museo público en la comisión encargada de seleccionar a la persona que ha de ocupar el cargo de Director del Museo. No es cierto, por tanto, que Francisco Crabifosse haya denunciado públicamente a la Galerista Gema Llamazares por incompatibilidad para formar parte de la Comisión de Contratación del nuevo director del Museo. Muy al contrario, ha sido la Sra Llamazares quien ha difundido esta cuestión en un amplio artículo difundido el diario de Oviedo “ La Nueva España”, el 29 de enero de 2013.
2. Como otros historiadores, Francisco Crabifosse ha realizado estudios relacionados con las colecciones del Museo de Bellas Artes de Asturias que éste ha publicado y remunerado, más en ningún caso ha percibido remuneración alguna por tales actividades con posterioridad a su nombramiento como Patrono del Museo en septiembre de 2011, extremo fácilmente comprobable mediante la revisión de la documentación del Centro; por lo que la actuación del aquí firmante no es comparable o asimilable como prentende el comunicado del IAC a la de la Sra Llamazares, quien, según se reconoce en el propio comunicado, sí vendió como Galerista obra al Museo de Bellas Artes de Asturias siendo patrona del mismo



Alfonso Palacio: «Tengo dos objetivos claros, normalizar y modernizar el museo»
04.07.2013 | 02:19


Alfonso Palacio: «Tengo dos objetivos claros, normalizar y modernizar el museo»
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Las sorpresas del nuevo edificio del Bellas Artes de Asturias están relacionadas con la amplitud, luminosidad y modernización de los espacios. Son cinco plantas, todas con forma de L, a las que se suma la azotea, en la que están instalados los sistemas de climatización. El museo podrá disponer, al fin, de un gran almacén, ubicado en la planta sótano 2. En este caso, se atendieron las sugerencias realizadas al proyecto por una comisión de expertos creada por la Consejería de Cultura durante el mandato de Encarna Rodríguez, y de la que Alfonso Palacio, actual director, formaba parte junto a su antecesor en el cargo, Emilio Marcos Vallaure; Javier Barón, conservador de pintura del siglo XIX del Museo del Prado, y Francisco Crabiffosse Cuesta, crítico y estudioso del arte asturiano. Los dos últimos, en la actualidad, miembros del patronato de la institución.
«Creo que la comisión hizo un trabajo muy importante que mejoró el proyecto, adecuándolo a las necesidades. En el caso de los almacenes, a los que inicialmente se destinaban pocos metros, es evidente el resultado. La ampliación despeja el colapso en cuanto a depósito», afirma Alfonso Palacio.
El aspecto negativo es que la fase dos de las obras, que no se realizará de momento, incluía un montacargas para el traslado de las obras, con salida a la calle Santa Ana, fundamental sobre todo para las de gran tamaño. «Será uno de los asuntos que trataremos con el arquitecto, para ver qué soluciones puede ofrecernos», subraya Palacio.
La planta del sótano 1, en la que arranca un patio lucernario que será uno de los distintivos del edificio, se dedicará a sala de exposiciones temporales y permitirá al museo organizar, en palabras de Alfonso Palacio, «proyectos expositivos muy potentes que den vida a la institución».
La colección permanente comenzará a exhibirse en la planta baja, la de acceso del público, con entrada por la calle Rúa. La pintura modernista catalana, con nombres como Rusiñol, Casas y Anglada Camarasa, entre otros, abrirán la exposición, en la que se exhibirán alrededor de 400 obras. En este espacio, además del vestíbulo, se incluye la exhibición de los restos arqueológicos hallados durante la excavación que precedió a las obras de una fuente del siglo IV. En principio, se mostrarán con la única protección de una barandilla y sólo el conducto se cubrirá con un cristal sobre el que caminarán los visitantes.
La luz se apodera del edificio a medida que se sube a las plantas primera y segunda, en las que los amplios espacios de las salas se combinan con pequeños rincones con ventanas al exterior, a modo de guiños arquitectónicos que juegan con las vistas a la calle Rúa, plaza de la Catedral y la propia basílica, de cuya torre se ofrece una imagen inédita, que probablemente no se muestre al público, porque se produce en uno de los pasillos que debía conectar el edificio con el palacio de Velarde, víctima también de la suspensión de la segunda fase. Las luces led de las salas hacen dudar a Palacio sobre si restarán protagonismo a las obras, una vez colgadas. «Lo veremos a medida que vayamos haciendo pruebas», señala.
Palacio, que será presentado al patronato de la institución en la reunión que este órgano celebrará el próximo 5 de julio, propondrá, una vez que Sedes entregue la obra, que se organicen unas jornadas de puertas abiertas «para celebrar que un nuevo espacio se gana para lo público». El director recuerda que el de Asturias es uno de los escasos museos de Bellas Artes de España que mantiene su gratuidad.
Recién llegado al cargo, Alfonso Palacio combina la responsabilidad de la tarea con la pasión y el interés por comenzar una nueva etapa. «Tengo dos objetivos claros: normalizar y modernizar el museo».
Y añade: «Todos sabemos, yo el primero, que tenemos una gran colección, ahora hay que hacer un museo. Es decir, crear una estructura, elaborar una programación, empezar a cobrar velocidad y que la gente vuelva a identificarse con el proyecto. Mi objetivo es ofrecer una visita de calidad. Vamos a contar con unos espacios nuevos y modernos que exigen la modernización del museo en cuanto a su funcionamiento», señala.
La colección atesora algo más de 12.000 piezas, entre pintura, escultura, dibujo, grabado, fotografía, carteles de cine y artes industriales. El personal técnico con que cuenta se reduce a dos restauradoras, una bibliotecaria, una documentalista y archivera, una responsable de actividades educativas, otra de la unidad administrativa, otra de registro y un jefe de mantenimiento. El museo carece de conservadores de arte, figura imprescindible para garantizar la buena marcha de una institución de estas características. Y necesita adaptar su marco jurídico y administrativo para mejorar su funcionamiento como institución museística.
Palacio tiene muchos planes. Cita, entre ellos, el de hacer una exposición en Madrid de obras maestras del Bellas Artes, acompañada de un catálogo y un ciclo de conferencias, que permita visualizar su importancia fuera de Asturias, de cara a la próxima apertura del nuevo edificio. Ha acuñado varias frases, pero una de las que más repite es «hay que empezar a pedalear».
Es consciente de las dificultades de la empresa, pero considera el Bellas Artes «su museo». «Me formé en la Universidad de Oviedo y en este museo», reflexiona mientras mira a través de uno de los ventanales que dan a la plaza de la Catedral. «El museo debe apoderarse de esta plaza, hacer de ella un espacio propio con intervenciones artísticas, es un espacio estupendo para este tipo de obras», añade.
Patxi Mangado: «Vamos a un ritmo muy lento»
La ampliación del Bellas Artes está en su último año, las obras avanzan, pero el ritmo no es el adecuado, según el arquitecto autor del proyecto, el navarro Patxi Mangado. «Hay un montón de decisiones administrativas que no se toman y el arquitecto de Cultura ha dado órdenes que significan un parón de las obras. Falta agilidad en la toma de decisiones. Hemos llegado a acuerdos, se han hecho muchas cosas consensuadas, están aprobadas, pero no nos dan salida administrativa», declara a LA NUEVA ESPAÑA.
Mangado no se ha reunido todavía con Alfonso Palacio, el nuevo director del museo. «Me han hablado muy bien de él», señala. Cuando lo haga, deberán debatir varios asuntos, el problema que plantea la falta de montacargas y su salida al exterior, la conexión con la casa de los Oviedo-Portal y algunos aspectos del diseño arquitectónico, entre ellos la especie de cuchillo que forma la fachada, a modo de soportal, que en opinión de Palacio obligará a extremar la seguridad del museo en la calle Rúa, una de las más transitadas por la movida nocturna durante los fines de semana.
El arquitecto asegura que siempre se ha mostrado receptivo a las propuestas y sugerencias de los responsables asturianos, y ésta seguirá siendo su actitud, pero lamenta que se produzcan estos parones, que perjudican a la agilidad de la obra.
En lo que respecta a los problemas generados por la decisión de no acometer la segunda fase, Mangado se muestra comprensivo con los motivos -«hay una crisis e imagino que habrá otras prioridades»-, pero no tiene duda al afirmar que «hasta que se haga esa fase, el museo va a sufrir en temas funcionales». Y añade: «No suponía un presupuesto excesivo y su suspensión restará facilidad al funcionamiento de la institución».
En estos momentos, una amplia selección de la colección del Bellas Artes se expone en su edificio original, el palacio de Velarde, que se ha mantenido abierto durante todo el proceso de las obras. La Consejería del Cultura y el Ayuntamiento de Oviedo, que gestionan conjuntamente la institución a través de un patronato, deberán abordar a medio plazo la necesidad de cambiar el sistema de climatización de ese edificio, obsoleto desde hace años y que puede causar serios daños a las obras más delicadas y antiguas de la colección.

Puntualización de Javier Barón al comunicado del IAC de 31.01.2013
En su página web han publicado el 31 de enero pasado un comunicado de la Junta Directiva del IAC, que también han remitido al Patronato del Museo de Bellas Artes de Asturias del que soy miembro.
En su comunicado señala esa Junta Directiva que Francisco Crabiffosse y yo mismo denunciamos “públicamente” a una galerista que había vendido cuadros al Museo por pertenecer al Patronato del mismo. No es cierto; informamos de este hecho en el seno del propio Patronato, no públicamente. Dado que ese Museo es miembro del ICOM era nuestra obligación informar acerca de la contradicción existente con sus criterios. Estos se han expresados específicamente para este caso concreto por el propio Consejo para España del ICOM (comunicado oficial, en su página web), donde señalan inequívocamente que una galerista no debe estar en un patronato de un museo.
Por otro lado, el último párrafo de su comunicado da a entender que he comisariado exposiciones y escrito sobre actividades del Museo siendo Patrono de este. No es así, hace muchos años que no desempeño esas actividades para aquel Museo, del que soy Patrono sólo desde finales de 2011. En documento adjunto consta la ausencia de remuneraciones por parte del Museo de Bellas Artes de Asturias en este periodo.
Por ello, creo necesaria la difusión de este carta en defensa de mi integridad profesional a través de los mismos cauces en los que han difundido su comunicado.
Publicado el 18 junio 2013





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