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Crítica

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Avelino Sala

Si opus Sit. La resistencia como Arte en tiempos extraños

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Localizar el espacio donde la resistencia “tiene” sentido no es nada fácil, ni lógico ni evidente. Tampoco tenemos claro que haya un lugar donde encontrar tal sentido, ni su definición, ni su utilidad.
En estos tiempos extraños, cuando parece que todo se parte y las cosas no son como pensábamos, los artistas, si es que tenemos capacidad para contar algo, debemos contar las cosas como son, esto es, casi nunca de manera agradable, y parece que cuando todo se desmorona no nos queda mas que hacer barricadas.
El Armaggedon de la Cultura se acerca, y esto nos acerca mas a las ruinas romanas que a los templos de la cultura-espectáculo en los que se han convertido los centros de arte. Los artistas, esos personajes secundarios de casi todas las películas, son sin embargo, el sustento de todo el teatro que se conforma en este extraño espectáculo de la contemporaneidad tan pasmosa como absurda. No podemos desilusionarnos por que ya sabíamos que nadie nos había invitado al baile. Pero aquí estamos, armados hasta los dientes y con ganas de lio. Porque el arte de la resistencia (cultural) ante el desierto hegemónico no sabemos si nos conduce a ningún lugar o solo es otra travesía del desierto.
Hay que abandonar cualquier arbitrariedad para centrarnos en el arte como catalizador real de discurso critico que ayude en la medida que de, de aportar algo, un pensamiento, una idea que lejos de ser forzada a la radicalidad, al menos sea honesta. Sin tener que acudir al tópico ni al discurso tantas veces repetido, podemos reforzar nuestra postura artística como un reflejo de un mundo que no solo cambia a una velocidad estratosférica sino que ademas lo hace de manera caótica, en barrena.
No sabemos si estamos aquí para combatir o solo para observar y dar, como los juglares, una visión de lo que “pasó” sin mas.
Estamos alojados mas que nunca en esa idea de Gramsci sobre la construcción de hegemonía como un proceso de creación de verdad y de consenso. Se trata de la capacidad de los grupos dominantes de perpetuar sus intereses de forma que las clases dominadas las perciban como intereses comunes. Es, según sus propias palabras, “el consentimiento activo de los dominados”. Ese consentimiento activo en el que caemos todos, pero que podemos intentar evitar en la medida de lo posible. Esa manera de “escapar” puede canalizarse perfectamente a través de la obra de arte.
“Paz entre pueblos, Guerra de clases” es una frase que me encontré el otro día en pleno barrio de Gracia de la ciudad de Barcelona. Esta frase muestra abiertamente la fractura que a pasos agigantados se esta gestando en una Europa que camina con paso firme a una suerte de “centroamericanizacion”, un camino hacia una estructura social conformada por una oligarquía de ricos y grandes masas de pobre. La clase media esta condenada a la extinción.
El problema aparece cuando los artistas no sabemos donde nos encontramos, por que la practica artística no deja de cimentarse en lo paradójico. Y esta es una cuestión, para los artistas,de una gran importancia. Si acudimos a lo que se podría llamar un tipo de arte actual “descontento” que se incrusta en el mercado y genera la contradicción continua de la propia obra de arte de un carácter marcadamente politico-social.
Los neoliberales se adueñan del mundo, vemos como personajes como Monti o De Guindos que tras formar parte de la trama mundial de hundimiento económico luego se pasan a la política, estamos mas que nunca abocados a lanzar el S.O.S, el entramado de la perversión político económica nos esta cercando.
Y sin embargo poca capacidad de maniobra queda, poco espacio para revolverse, vemos, a través de las guerras de medios, manifestaciones multitudinarias en todas las capitales mundiales, movimientos contra el descalabro en el que estamos instalados, programas denuncia de (los menos) periodistas que por hablar, les cierran el programa, o la columna, o lo que sea.Desde las artes visuales buscamos esas grietas e intersticios, esos pequeños huecos por los que se filtran las cosas y dejan espacio para asomar la cabeza y poder contar aun las cosas. Los procesos culturales son complejos, especialmente los asociados a las artes visuales, y aun dejan lugar a la esperanza.
Ahora que el i.v.a cultural en España es el 21 por ciento y que se desmantelan museos, que la justicia va a perder su capacidad de independencia y que el poder del estado esta haciéndose el único valido, el arte, duda de su lugar. “Si opus sit”, si fuera necesario, deberíamos replantearnos el sentido del arte,porque es evidente que es necesario el ámbito de la creación como espacio de huida o localizado lugar sobre la recurrencia obsesiva del creador por que sencillamente, no conoce mejor lugar donde acudir.
Y en esas estamos instalados en el lodazal, en un espacio extraño de resistencia artística que no sabemos, insisto, si nos conduce a algún lugar o a ningún sitio, puede que este sea el extraño viaje, ese que sabemos cuando empieza pero jamas tendremos certeza de que haya acabado, y esa, quizás sea la mejor noticia de todas, si es que hay alguna. Continuamos empeñados en que el Arte sirva aun para algo, conformando quizás un bunker metafórico desde donde poder mostrar la vida tal y como es, o por lo menos tal y como se ve desde los ojos de los artistas, ya sea para bien o para mal, que no es poca cosa. “Si opus sit”, parece que es mas que nunca necesario, sin duda estaremos en guardia.






Fotografía:Avelino Sala, Anarquía, mármol de Carrara, edición de 3, 120 cm de diámetro

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