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Roberta Bosco y Stefano Caldana

Juguetes sensoriales para la comunicación emocional

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Publicado en El País
http://blogs.elpais.com/arte-en-la-edad-silicio/


Aprovechamos esta temporada de regalos para ofrecer a nuestros lectores Mapocci, un juguete interactivo inspirado en el funcionamiento empático del cerebro, diseñado para promover la comunicación y la educación emocional de los niños, especialmente aquellos que tienen problemas comunicativos. Juguete, medio de comunicación o animalito doméstico, según se vea, Mapocci se presenta como una interfaz lúdica, diseñada para que niños y niñas puedan interactuar por medio del tacto, el movimiento y la actividad física, experimentando así la comunicación emocional a partir de una experiencia física y sonora.
El proyecto, presentado por las artistas multimedia Laura Malinverni de Novara (Italia) y Lilia Villafuerte de Lima (Perú), salió ganador de la convocatoria Next Things 2012, promovida conjuntamente por LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón y Telefónica Investigación y Desarrollo, con el objetivo de seleccionar un proyecto “que vinculara arte y tecnología, dando rienda suelta al enorme potencial que entraña la mezcla de la creatividad y la visión de los artistas con las poderosas tecnologías de hardware abierto”, según los organizadores.

Mapocci, que ya es un prototipo, se presentó públicamente en LABoral el pasado 4 de diciembre. Gracias a un sistema de sensores y un software de inteligencia emocional, esta especie de robot social que permite la conexión a distancia entre niños y también adultos, puede reconocer el cuidado que recibe y reaccionar en consecuencia. Estas características permiten que el muñeco funcione como un objeto relacional, encargado de recoger y visibilizar los estados emocionales, que se expresan en la interacción física. Esta capacidad se amplía gracias a la posibilidad de los Mapocci de comunicarse entre sí, a través de las tecnologías móviles 3G que permiten que dos muñecos se conecten, facilitando el intercambio a distancia de mensajes emocionales.
“Este peluche apachurrable cuenta con sensores capaces de detectar los tipos de gestos que una persona cumple y a partir de estos gestos producir una respuesta emocional relacionada con su estado de ánimo y los cuidados que está recibiendo” explican Malinverni y Villafuerte, que tuvieron la idea a raíz de su experiencia trabajando con tecnologías tangibles y los niños autistas.

Las artistas, que quieren seguir desarrollando el prototipo, aspiran a que la gente pueda comprarlo o, aún mejor, llegar a descargar sus funcionalidades para ensamblar su propio Mapocci.

El sistema de comunicación, permite que las interacciones físicas con un ejemplar se reflejen en el comportamiento del otro y viceversa. “Este modelo genera un contexto en el que cada muñeco funciona como metáfora del otro, subrayando los vínculos de interconexión no tangibles que existen entre todos los seres humanos y el rol activo de cada uno en determinar las sensaciones y las emociones del otro. A través de la manipulación del dispositivo y la comunicación de estados emocionales, los niños disponen de las condiciones necesarias para experimentar las relaciones que vinculan a los seres humanos”, indican las artistas.

Estableciendo redes empáticas entre niños de diferentes lugares del planeta, Mapocci pretende proporcionar nuevos modelos de vínculos sociales, cuyas características podrían encontrar aplicación en contextos de educación especial o trastornos de la comunicación, problemas en la percepción visual o modificación de conducta.

“Sus funcionalidades están pensadas para proporcionar nuevas formas de comunicación a distancia, capaces de generar redes de empatía entre niños de distintos lugares, facilitando el intercambio y ofreciendo una herramienta para compartir y entender las emociones de otras personas”, explican. La italiana Laura Malinverni es una artista e investigadora, cuyo principal interés reside en el uso de una perspectiva interdisciplinaria para el desarrollo de nuevas tecnologías y modelos de aprendizaje inéditos, que ha colaborado con diferentes proyectos de formación y educación para niños y adultos. La peruana Lilia Villafuerte ha desarrollado un trabajo de investigación, relacionado con la utilización de tecnologías tangibles en niños con autismo, que ha sido seleccionado como “caso de estudio” por la Conference on Human Factors in Computing Systems (CHI 2012).


El resultado final de su trabajo para Next Things 2012, que ha sido producido gracias a una residencia artística que Malinverni y Villafuerte han realizado en LABoral y en la división de investigación tecnológica y desarrollo de Telefónica en Barcelona, ha permitido producir dos dispositivos, que toman forma de dos pequeños mapaches conectados entre sí. Gracias a un sistema de sensores y a un software de inteligencia emocional, los muñecos reconocen y reaccionan al cuidado. Además, la conexión a Internet permite a los Mapocci conectarse entre sí y a los niños, intercambiar mensajes y construir historias. 

Telefónica Investigación y Desarrollo y LABoral realizarán una nueva convocatoria para el año 2013. Next Things 2012 buscaba ideas innovadoras y rompedoras sobre el Internet de las Cosas en el ámbito de la interacción de arte y tecnología y estaba abierto a todos los creadores y las propuestas que se podían convertir en prototipos y construir a partir de plataformas de open hardware como Arduino.

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