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Crítica

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Javier Ávila

“Vidas privadas, vigilancias públicas”. Mind Revolution

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“Private Lives”. Mind Revolution

Galería Texu- Postigo Bajo 13. Oviedo

Hasta el 17 de Enero de 2013

“Un día cuando tenía 13 años puse mi disco favorito de Karajan y empecé a jugar a dirigir la orquesta como solía hacer muchas tardes.
Sonó el teléfono que estaba junto a la ventana y un hombre me saludó como si me conociera pero no contestó cuando insistí en que se identificara.
Entonces me preguntó si de mayor quería ser directora de orquesta.
- Te veo ensayando muchas veces- dijo.
Una mezcla de miedo y vergüenza hizo que colgara el teléfono y me apartara rápidamente de la ventana.
Quedé pensando desde cuando me entretenía jugando a eso.”



Pensar por hoy por hoy en conceptos como privacidad lleva casi la hilaridad, sabiendo como sabemos que estamos vigilados constantemente, por mecanismos disuasorios y de control, por metodologías y sistemas que re-direccionan nuestra actividad, nuestro trabajo y hasta nuestras relaciones, llevados al extremo de necesitar establecer modos de liberarse y de protegerse.

Sin embargo, cuando el planteamiento parte de las experiencias personales puestas sobre la mesa y reflexionando sobre las mismas, todo cambia. El pequeño relato que abre el presente texto, firmado por ellos mismos, sirve de introducción a la exposición, desde aquí Mind Revolution desarrolla su trabajo bajo el título de “Private Lives”.

Las tres piezas que componen la muestra abierta en la Galería Texu parten de esta premisa para desarrollar diferentes soluciones, desde las referencias cinematográficas de la ventana como observatorio de vidas ajenas, en doble dirección, desde el que se sitúa en ella como mirón, también del que observa desde el exterior intentando vislumbrar la privacidad de quienes viven en sus interiores.

Las largas jornadas de ensayos durante los estudios musicales de Eugenia Tejón, una de las componentes junto con Ángel González, observada desde una ventana vecina, son punto de partida del trabajo del colectivo, uno de los más activos y que más está aportando dentro del panorama del arte sonoro a nuestro, no sólo en la construcción de sus piezas, también en la colaboración con otros creadores, demostrando que palabras como inter-disciplinar, tan usada en ocasiones de manera gratuita como garantía de modernidad, aunque la mayoría de las veces alejada de su significado, en otras sí se justifican y demuestran que la colaboración enriquece los discursos.

“Peeping Tom” es mi opinión la pieza más lograda, un bucle de video de 1´47´´ que compone un collage de imágenes tomadas por cámaras de vigilancia, escomponiéndose en artificios visuales casi hipnóticos, acompañados de la música siempre cristalina del grupo.

Magnífica la puesta en escena, a pesar de las limitaciones que este tipo de espacios híbridos siempre ofrecen, para una reflexión sobre la cotidianeidad en la que nos movemos, creo que en otras circunstancias más favorables de habitabilidad todo el conjunto se vería brutalmente reforzado.


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