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Javier Ávila

“Nos vamos de excursión”. Natalia Pastor

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Natalia Pastor
¡Vamos de excursión!
Galería Texu, Postigo Bajo 13, Oviedo.
Hasta el 17 de Enero de 2013.

Existe una generación de creadores que han acometido una revisión de los conflictos políticos, dictatoriales y sociales de una Historia, la nuestra, más o menos reciente. No cabe duda que los acontecimientos de estos últimos tiempos han influido en esta actitud.

Han tenido que pasar varias décadas y superar un periodo de transición donde la decisión (acertada o no es otra cuestión) de pasar página sobre estos asuntos que se consideraron espinosos y necesariamente silenciados, yo añadiría que de forma injusta cuando menos.

Ha tenido que pasar un tiempo para que una nueva generación acometa una tarea sobre unas referencias heredadas desde el relato, por la implicación de personas cercanas, otorgando a su mirada una objetividad también fundamental, aunque hoy en día estos temas sigan generando inquietud en ciertos estamentos y clases políticas, sobre todo en los sucesores de quienes triunfaron y hundieron a nuestra sociedad en demasiados años de oscuridad.

Los conflictos obreros, resurgidos con fuerza ahora, también están centrando la obra de artistas como Natalia Pastor, alimentando su trabajo en las movilizaciones y en una tradición vivida en primera persona, en su familia, en su entorno, en unas Cuencas Mineras permanentemente en guardia, algo que se repite en otros creadores igual de cercanos a la zona y las experiencias, que encuentran argumentos para invitar a no olvidar que los logros y derechos sociales han sido, en su mayoría, resultado de la lucha directa más que de los despachos.

“Nos vamos de excursión” esconde algún guiño a estas cosas y a otras, una ácida crítica hacia la actitud de indiferencia acogida por una sociedad hedonista y acomodada frente a la realidad cruda y dura que se gesta alrededor nuestro, que está acabando con muchos de los derechos sociales y laborales conquistados a lo largo de esta lucha, en muchas ocasiones dolorosa y difícil.

El arranque se sitúa en la revolución del 34, sofocada de manera violenta y descarnada, y su continuidad en los movimientos obreros posteriores, los que le dan pie a sus obras más recientes, centrándose en este momento en las recientes estrategias de protesta culminadas en la marcha minera a Madrid, algo que nos hizo ver y recordar que, a veces, la solución está en esos modos de acción directa. Un guiño con sentido del humor de trasfondo amargo cuando se piensa en lo que camufla. La frase que da título a la muestra proviene del lenguaje en clave utilizado por parte de los piquetes mineros para evitar filtraciones y escuchas en el momento de realizar los encuentros previos a las acciones, incluidas en ocasiones las viandas para el almuerzo, ante la sensación de que las jornadas se prolongarán.

En consonancia con ello, la duplicidad de imágenes tomadas en sus desplazamientos por el corredor del Nalón, fotografían las pancartas colocadas en los pasos elevados que cruzan la vía de comunicación, soporte perfecto por su visibilidad para los mensajes reivindicativos, también para una práctica más reciente como el anuncio de las nupcias, con bromas más o menos afiladas hacia los contrayentes, mostrando dos realidades paralelas.

Centrando todo lo descrito, una imagen de gran formato realizada en una barricada real, en el corte de una carretera por una hoguera desde uno de estos puentes, acompañada con la sonorización grabada in situ termina de retratar una cotidianeidad de conflicto permanente.

No sólo es una serie de elementos más o menos biográficos, todo toma sentido cuando todos estamos afectados por una realidad cuyos responsables directos siguen al frente de un poder político que, desde luego nada tienen que ver con nosotros como ciudadanos, aunque las consecuencias de sus atropellos los estemos sufriendo de manera directa, y no ellos como responsables.

Mirar el pasado, observar otras formas y actualizar unos modos de hacer, no siempre es inoportuno sino necesario, aunque haya quien se siga molestando.

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