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Crítica

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Jorge Fernández León

Pendiente estrepitosa

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Publicado en http://blogs.elpais.com/alternativas/

Sin freno en los recortes, el fin de año es un resta y sigue más, en la imparable caída de los recursos públicos y privados destinados a la cultura y a su presencia en la comunidad. Y los datos, aunque hablen de un año atrás, lo certifican.
Acaban de salir como quien dice los datos del Anuario de Estadísticas Culturales correspondiente a 2012 que publica el Ministerio de Educación Cultura y Deporte. En ellos naturalmente no están computados los referidos al año terrible que acaba. Esas cifras de 2011 se convierten en el gráfico de una cascada consistente y formidable en su inclinación invariable, que amenaza con llevarse cualquier rastro de equilibrio, sostenibilidad o futuro por delante.
Un repaso a los datos del resumen no deja lugar a duda. Comenzamos con la conclusión general, bastante desoladora para los vendedores de ilusiones que aún siguen repitiendo, incluso en la presentación misma del Anuario, lo de la aportación creciente de las industrias creativas a la economía nacional. El resumen de nuestra Cuenta Satélite de la Cultura deja la participación del sector en la formación del PIB español en una constante curva decreciente (¡desde el 2000!) que en una década pasa de significar un 3,1% a sumar un más modesto 2,8%. Y si a estos datos añadimos las actividades relacionadas con la propiedad intelectual las cifras aún empeoran más, puesto que en el comienzo del siglo el conjunto de las actividades aportaba a nuestro Producto Interior Bruto nacional un 4.2% mientras que en 2009, último año computado, se reducía hasta un más modesto 3,6%, un declive no motivado especialmente por la crisis, al menos en el período del que se tienen datos.
La cadencia es constante y dramática desde el primer año de nuestro viacrucis particular, el 2008, en empleo, en consumo doméstico, en comercio exterior, en la consolidación en suma de un sector necesitado de atención y de estímulo, mucho más frágil de lo que la propaganda oficial ha querido contarnos. Si hace cuatro años la cultura, las industrias culturales y los denominados sectores creativos (esa marca triunfante de los neocon de la nueva economía) daban trabajo a 578.300 personas, el 2,8% del empleo español, los datos para 2011 reducen el empleo en 90.000 personas y su peso global al 2,7% del ya de por si escaso mercado de trabajo, es decir, incluso una décima peor que la media declinante del país.
Y si a ese dato añadimos los segmentos de edad en los que se ceba ese descenso, vemos como entre los empleados de 16 a 24 años, las nuevas generaciones, el trabajo se reduce un ¡59%!, incrementándose en cambio el número de trabajadores mayores de 50 años en un 9,2%. Envejecimiento del sector, señal de una economía madura y peligrosamente falta de perspectivas.
Todo ello ocurre en un panorama en el que las liquidaciones de gasto en cultura de las administraciones públicas en su conjunto hasta 2010 (sin datos del último año) se mantienen constantes (7.090 mill. € en 2008 y 6.863 hace dos años). Lo malo es que estas cifras se componen, seguramente en una parte sustancial, de pagos de obligaciones que seguirán lastrando los presupuestos de las instituciones durante un tiempo, mientras que la inyección de recursos para el mantenimiento de la actividad, las iniciativas de producción o las propuestas de riesgo sufren una poda brutal y continuada. Y así las cosas, en pendiente estrepitosa, nos instalamos en el invierno del norte, más allá del muro y en la tierra salvaje.

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