AJIMEZ ARTE

Crítica

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Jaime Luis Martín

Sin temor al silencio

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Publicado en La Nueba España


María Cueto
Blanco umbral de silencio y aire
Del 4 de Mayo al 14 de Junio
Galería Guillermina Caicoya

Las quince esculturas que presenta en esta muestra María Cueto (Avilés, 1960), que por primera vez expone individualmente en Oviedo, se insertan en una línea de creación que desde hace más de una década se define por la presencia de elementos de la naturaleza, en este caso hojas de palmito, de helecho, de lunaria, de sauce, vainas de alverjilla, de agapanto, semillas de avena, pétalos de Nigella Orientalis y musgo. Este despliegue vegetal que la artista entreteje con exquisitez manual, colonizando el aire, se encuentra a medio camino entre la tradición oriental y el lenguaje textil que ha buscado un espacio autónomo, alejado del decorativismo y de los procesos artesanales a partir del cual reclamar un discurso artístico. Y no hay que olvidar que María se inicia de forma autodidacta en diversas técnicas textiles participando, posteriormente, en cursos dirigidos por María Asunción Raventós y Grau Garriga determinantes en su formación y posteriores trabajos. Pero, además, ya no cabe distinción alguna entre alta y baja culturas, influenciadas mutuamente y convertidas en productos del mercado.
Sus esculturas, densas y ligeras al mismo tiempo, ilustran un juego de dualidades que se prolonga entre los volúmenes y la plenitud de las sombras, de gran elocuencia visual, que se proyectan en la pared del espacio expositivo. Son arquitecturas orgánicas dentro del espacio arquitectónico de la sala de exposiciones, que logran modificarla construyendo una fina urdimbre de formas geométricas o a través de una instalación, realizada con hojas de palmito blanqueadas, que acoge al visitante, como sucedía con la pieza «Árbol de sueños», realizado con ramas de Sófora de Japón, en el Museo Barjola (2004), que colgaba de la cúpula de la capilla cobijando al espectador.
La artista ha reunido obras de diferentes etapas. Desde la época de sus experimentación textil en la que jugaba con los entramados y empleaba juncos y cañas de orientación pictórica a los trabajos, frágiles y vibrantes, pertenecientes a la serie «Morada en el aire» (2010) con una clara vocación de ocupación del espacio. Se presentan, también, seis piezas de la serie «Suite» (2012), partituras ondulantes que escriben una música silenciosa, una grafía de la naturaleza callada que suena visualmente. La música ha tenido una significativa influencia en la obra de María Cueto y sus composiciones reflejan esta relación que se entrelaza con las formas y se escucha en la manera de componer sus piezas escultóricas.
Conceptualmente la influencia oriental se encuentra muy presente, como ya se apuntó anteriormente. Las fuerzas aparentemente opuestas y complementarias recorren estos trabajos: a la densidad se opone la ligereza, al orden geométrico la apariencia caótica de lo orgánico, a lo macro de las estructuras lo micro de los diferentes elementos que las componen, a la gravedad la levedad, al destello del momento la permanencia de la revelación. La facilidad y sencillez con la que combina todos estos conceptos es la mejor prueba de su madurez creativa, de su capacidad para urdir caligrafías en el aire que hablan de la naturaleza, sin temor al silencio, ni a la belleza.




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