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Roberta Bosco y Stefano Caldana

Lo digital de Cuba

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Publicado e El País
 

La 11ª Bienal de La Habana se inauguró el 11 de mayo y cerrará el 11 de junio. Nos gusta pensar que quizás la simbología de un numero palíndromo, cuya unidad representa el 50 % del sistema binario de la informática sea un reflejo de la contradictoria identidad de un país donde se aspira a vivir con normalidad entre un sistema político obligado a la intransigencia y el vergonzoso embargo y aislamiento internacional impuesto por los EE.UU.

Las repercusiones provocadas por el aislamiento se plasman en la obra del artista mexicano Arcángel Constantini, quien en principio y como aparece en el programa de la bienal, debía presentar en la exposicióncontra < ~ > flujo, una instalación sonora interactiva que permite a los usuarios generar sonidos que se envían luego a un lugar remoto. “La idea era conectar La Habana con Caracas en Venezuela, pero el cable de fibra óptica que conectará la isla aún no está listo y por el momento Internet es satelital, por lo que las conexiones son malísimas.Estamos todavía sufriendo el bloqueo de EE.UU.”, afirma Constantini, que tuvo que cambiar a última hora contra < ~ > flujo por la nueva Caja de Ritmo Toques, obra que de toda forma ha sido recibida con mucho entusiasmo. 

“Caja de Ritmo Toques es una caja de ritmos transistorizada capaz de interpretar distintos patrones como bossa nova, chachachá, tango, habanera, swing y rock’n roll. Losusuarios manipulan la caja, parados sobre una plataforma y sienten en las piernasdescargas eléctricas audio rítmicas que les provocan movimientos involuntarios”, explica Constantini, que se inspiró en las antiguas cajas de ritmos, unos inventos mecánicos eléctricos capaces de sintetizar sonidos como el Rhytmicon, creado porLéon Theremin (Lev Sergeyevich Termen) en 1930.

“Caja de Ritmo Toques se construyó para ser inaugurada en la Bienal de La Habana, como una acción en la vía pública y en las distintas sedes, con el objetivo de invitar el público transeúnte ajenos a los circuitos artísticos, a experimentar estados de sinestesia de carácter lúdico. También queremos entablar un diálogo, mediante el ritmo y el baile tan arraigado en la cultura cubana, con los aspectos de los procesos electrónicos magnéticos y biológicos de la fisiología orgánica”, concluye Constantini.



El programa de la Bienal de La Habana es muy amplio y en su mayoría centrado en obras de arte tradicional. España está representada por un nutrido número de artistacomo Cuco Suárez, Francis Naranjo, José Ruiz, Valeriano López, Beatriz Lecuona yÓscar Hernández, con el comisariado de Orlando Britto.

En el “Silicio” intentaremos ofrecer una panorámica de la creatividad vinculada a las nuevas tecnologías, a partir del amplio programa ofrecido en la página web del evento que desafortunadamente a menudo sufre bloqueos, justificados por excesivo tráfico.  

El asturiano Cuco Suárez presenta la instalación Sospechosos, que se plasma encinco puertas como las que se encuentran en los aeropuertos para detectar metales. Cuando el visitante las cruza activa una sirena y una voz que dice, en inglés o español según la puerta, “sabemos quién eres, te tenemos controlado”. “Las puertas te meten en un circuito vicioso, al entrar y al salir las tienes que ir cruzando, no puedes escapar de ellas y sus voces suenan como insultos, porque reflejan una situación deconspiranoia, donde todos somos considerados sospechosos, hasta que no se demuestre lo contrario”, explica Cuco Suárez. 

Ubicuo ya en todos los eventos artísticos internacionales, Rafael Lozano-Hemmeroriginario de México pero de triple nacionalidad (mexicana, española y canadiense), se ha convertido en el más exitoso representante latino en el ámbito del arte interactivo y digital. Sus obras, desde las grandes instalaciones de arquitectura relacionalinteractiva hasta las piezas para galerías, interpretan de manera elegante el perfil de un artista contemporáneo que ha sabido dialogar con las posibilidades ofrecidas por las nuevas tecnologías.

En esta segunda participación en la Bienal de La Habana, donde en el año 2000 presentó la instalación low tech 33 preguntas por minuto, exhibe Último suspiro (aunque como en el caso de Constantini también la obra de Lozano que se indica en la web de la Bienal de La Habana no corresponde con la obra que finalmente se expone). Se trata de una obraminimalista y muy low tech, tal y como requiere la situación cubana. Es una suerte de gran acordeón, casi un organismo vivo que respira diariamente y ininterrumpidamente con el mismo ritmo de la respiración de una persona y además suspira 168 veces cada día. La máquina está conectada por medio de un tubo hospitalario a una bolsita de papel. "La idea es que una vez que alguien entregue su suspiro a la pieza, esta lo circula para siempre entre una bolsa marrón de papel y un fuelle robotizado. Cuando el retratado fallezca su aliento continuará en la máquina. Es una forma de intentar capturar lo efímero", indica Lozano-Hemmer.

La obra se inspira en la novela La invención de Morel del escritor argentino Adolfo Bioy Casares que describe la existencia de un aparato que captura la presencia humana, y luego la vuelve a proyectar en el espacio real. De la misma forma el Último suspiro es una obra, que consigue capturar el aliento del público y, a la vez que realiza un retrato biométrico de la persona que participa, metafóricamente es el reflejo de su vida, un momento efímero que se mantendrá eternamente en movimiento. "Para la Bienal de Cuba propuse capturar el aliento de Fidel, pero eso no fue posible. Con lo cual se me ocurrió retratar a Omara Portuondo, cantante excepcional, y es ella la que está ahí", explica Lozano-Hemmer, que exhibe la pieza junto con un breve vídeo.


El canadiense Bill Vorn presenta sus célebres Hysterical machines, unos grandesrobots de aluminio, casi una especie alienígena, que colgados en el espacio expositivose agitan nerviosamente al detectar la presencia del público. Toda la producción deBill Vorn se articula en el campo de la robótica y sus esculturas son organismos vivos, dotados de un complejo “sistema nervioso” y “terminaciones sensoriales”, que generan en el público inquietantes sensaciones, ya que se perciben como seres vivos que reaccionan casi molestos a la presencia humana y al mismo tiempo, asustados y enfurecidos, intentan ahuyentar los espectadores.



Entre los demás artistas destaca la presencia del canadiense Emmanuel Sevigny, que realiza unas performances audiovisuales en espacios públicos como la fachada delTeatro Amadeo Roldán y los checos Michael Bielicky y Kamila B. Richter, presentanThe Garden of Error and Decay, un trabajo que los artistas no definen interactivo y tampoco consideran un juego, aunque el público tiene la oportunidad de participar en ello.
Unas grandes pantallas van representando gráficamente símbolos y pequeñas animaciones, que recuerdan hechos trágicos y se generan en tiempo real a medida que en el mundo la gente difunde eventos dramáticos a través de Twitter. Durante toda la proyección el público en la sala puede intervenir disparando a los elementos animados eliminándolos, una elección que invariablemente tan sólo pone de manifiesto la impotencia de la gente.

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