AJIMEZ ARTE

Crítica

Imagen

Javier Ávila

Wang Qingsong. Follow me

0 comentarios


Salón de Fotografía 2012.
Palacio de Revillagigedo
Hasta el 1 de Julio de 2012.

No cabe la más mínima de duda al afirmar que la presencia de artistas de una u otra procedencia en el panorama internacional está sujeto directamente a los vaivenes del mercado y el empuje económico de sus países de origen, esto explica la proliferación de muestras y exposiciones en los últimos años dedicadas a creadores de China, Japón, Corea o determinados Países Árabes, también explica por otra parte la prácticamente nula presencia de artistas de nuestro país en estos circuitos, la cuota está marcada directamente por la cuota de mercado que podamos ocupar.

En el caso de China, se han repetido últimamente exposiciones de gran repercusión, sobre todo con la figura de Ai Wei Wei a la cabeza, amplificada por sus conflictos ideológicos y políticos con las autoridades del gigante asiático, pero también otros muchos autores de disciplinas muy diferentes, aunque quizás la fotografía sea la que toma más relieve y de la que pudimos asistir hace ya unos años a la exposición  “ZHÚ YI!”que tuvo lugar en Artium de Vitoria, por poner un ejemplo.

El Salón de Fotografía de Cajastur, recuperado para esta temporada, aunque ya sin el carácter anual, una más de las decisiones desafortunadas tomadas por su anterior responsable, y que aún se deja notar en la inconexa selección de proyectos seleccionados para esta ocasión, en la que encontramos una pequeña muestra de fotografías procedentes de los fondos del Museo Pueblo de Asturias, no muy numerosa pero sí hay que decir que bastante exquisita en lo presentado, así como una delirante exposición de fotografías de la Naturaleza, excelente como material de difusión pero desde luego fuera de todo lugar en el conjunto de este Salón. Esperemos que el nuevo Director dé un cambio de rumbo en lo referente al Área Cultural de la entidad financiera.

Junto a esta dos muestras, una tercera dedicada a  Wang Qingsong, sin duda la más interesante de todas y que nos permite acercarnos a la obra del fotógrafo chino, en un montaje bastante amplio, coproducido por el Centro Andaluz de Fotografía, a quien pertenecen los fondos.

La obra de Wang Qingsong se sitúa en un cruce de caminos culturales de referentes occidentales, reconsiderados desde las premisas estéticas de la tradición oriental, creando un choque visual que va desde la interpretación de las escenas renacentistas absolutamente delirantes a la extrañeza de los protagonistas de las mismas, donde la sustitución de los personajes por otros de rasgos asiáticos también subrayan este carácter mestizo premeditadamente provocado o la, para nosotros posiblemente, exageración del color, llevado a unos términos cercanos a una estética kitch, sobre todo en las recreaciones de los monumentos conmemorativos de la guerra, “pasado, presente y futuro”, convertidos casi en objetos de bazar.

Por otra parte son producciones de gran complejidad técnica y formal, escenografías que requieren una ingente cantidad de recursos para dar forma a unas tomas llenas de actores, de atrezzo y que podemos comprender visualizando los vídeos a modo de entrevistas con al autor que se incluyen en la exposición.



Entre estas piezas referenciales a la Historia del Arte, encontramos también otras tomas de carácter mucho más político, donde los montajes hacen sugerencias y críticas a muchos aspectos de los cambios sufridos en la sociedad china y por parte de sus diligentes, reconvertidos en lo económico a un capitalismo descarnado que han aumentado notablemente las diferencias entre diferentes sectores de la población y que han acarreado consecuencias de abandono de las zonas agrícolas, así como un olvido institucional de las mismas, acentuándose la quiebra social entre ricos tremendamente ricos y pobres solemnemente pobres. Las escenas de lugares periféricos arrasados por la basura, la acumulación de población en espacios masificados, la orquestación mediática de esa nueva economía, las referencias religiosas, los monumentos conmemorativos, toda una serie de pulsiones de una realidad absolutamente desequilibrada  socialmente y que Wang Qingsong pone en su punto de mira.

Una exposición que mejora desde luego muchas de las muestras a las que últimamente nos tenía acostumbrados la oferta del Palacio de Revillagigedo, así como una oportunidad de contemplar un bloque muy significativo del autor oriental. Esperamos que la programación siga por estos derroteros.



Volver

Comentarios

No hay comentarios a esta critica

Si lo deseas, puedes enviar un comentario a critica:

Envía esta referencia