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Bemjamin Weil

Elogio de la diversidad cultural

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El diálogo es la base del crecimiento intelectual o de cualquier otra índole. Por ello, la diversidad cultural forma parte esencial de la escena local, ofreciendo tanto a los artistas como a su público una visión abierta del mundo en su conjunto y con to



Publicaod en La Voz de Asturias

En el verano de 2009, tras ganar la convocatoria pública para ocupar el puesto de Director de Actividades de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, tuve el honor de poder aportar mis conocimientos y mi experiencia a una institución que considero pionera en el ámbito de la cultura. Nacido y criado en París, la mayor parte de mi existencia como adulto ha transcurrido en Estados Unidos, donde viví y trabajé. Además, he comisariado exposiciones en Italia y Francia y desempeñado la docencia como profesor universitario en Venecia. La movilidad geográfica es habitual en el campo de la cultura. Como en la mayor parte de las actividades laborales actuales, los profesionales de ese ámbito se seleccionan por lo general, más que por su nacionalidad, por su mérito profesional y su capacidad de hacer que una estrategia ambiciosa se convierta en un proyecto. Es más, a menudo, que vengan de fuera se ve como un valor añadido, pues aportan una perspectiva fresca y novedosa y suelen mostrar menos prejuicios en lo relativo al origen geográfico. Invariablemente, intentan centrarse en la calidad de la propuesta artística y poner la obra de un determinado creador en perspectiva dentro del contexto amplio de un panorama artístico que trasciende los límites del localismo. Gustan de traer creadores de todo el mundo y tienden a ofrecer al artista local la posibilidad, no solo de familiarizarse con el trabajo de otros, sino de desarrollar una red que muchas veces conduce a generar nuevas oportunidades de exponer su obra en otros lugares.
Sin obviar la importancia del apoyo a la escena artística local en cualquier lugar del mundo, la mayor ayuda que podemos brindar a los artistas locales es precisamente esa posibilidad de abrir nuevas perspectivas y promover el diálogo con colegas de otras ciudades o países. El diálogo es la base del crecimiento intelectual o de cualquier otra índole. Por ello, la diversidad cultural forma parte esencial de la escena local, ofreciendo tanto a los artistas como a su público una visión abierta del mundo en su conjunto y con toda su complejidad.
Vine a Asturias porque LABoral es un lugar que admiro y porque me entusiasmaba la oportunidad de participar en la construcción de esta valiosa institución, que ha servido a su comunidad ofreciéndole exposiciones, programas públicos y educando a muchas personas mediante talleres, conferencias y charlas. Desde que hace 30 meses llegué a LABoral, he aprendido muchísimo de Asturias, de su cultura y tradiciones, de su pujante panorama artístico y de la labor extraordinaria llevada a cabo aquí por algunos de mis colegas. He comisariado muestras de jóvenes creadores asturianos y de artistas de otros lugares, una mezcla que, hoy más que nunca, me inclino a considerar esencial. En LABoral luchamos por seguir ofreciendo ese rico contexto a todos los artistas con los que trabajamos, brindando a todos y cada uno de ellos la ocasión de aprender de colegas de orígenes culturales diferentes, algo que es parte esencial de nuestro ADN.
Muchos lugares de Europa se enfrentan hoy el sobrecogedor desafío de tener que inventarse un futuro mientras plantan cara a una crisis terrible. Hacer frente a un contexto tan difícil exige una mente amplia que nos permita dejar atrás caminos trillados y abrir una nueva vía. En tiempos de crisis, la creatividad es el activo más importante y el conocimiento o la familiaridad no son nada sin la capacidad para pensar de manera diferente.
Asturias es, en muchos sentidos, un lugar extraordinario. Más allá de la exuberancia de sus escenarios naturales, su rica historia es también resultado de la diversidad cultural. Muchos asturianos dejaron atrás estas costas en busca de tierras lejanas, regresando después y trayendo consigo nuevos conocimientos y una mente abierta. La industria que dio forma a esta tierra en el siglo XIX y parte del XX se desarrolló con colaboración exterior. Este espíritu es un componente esencial de una región inmersa en el proceso de reinventarse a sí misma. He conocido a muchos emprendedores asturianos de amplias miras, que valoran la diversidad como forma natural para crear nuevas ocasiones de negocio. Es fundamental —más incluso en este tiempo tan difícil— que continuemos siendo una tierra de oportunidades al servicio de un proyecto cultural ambicioso que funde la energía extraordinaria de lo local con la riqueza de lo global.
Cuando Francesca Thyssen von Habsburg visitó Asturias en 2010 con motivo de la presentación de su colección en el Centro de Arte, afirmó que la mera existencia en Asturias de una institución como LABoral es signo de una voluntad colectiva de crear las condiciones para incorporar plenamente esta región a una escena cultural globalizada. En efecto, LABoral es una plataforma abierta al intercambio cultural que convoca, aquí o en otros lugares, a artistas y creativos de todo el mundo.
Pero LABoral es tan solo un elemento de la vida cultural de Asturias, y muchos otros aspectos de la actividad cultural de esta parte del mundo necesitan seguir luchando, atrayendo nuevos públicos, generando nuevas oportunidades para que tanto los habitantes locales como los visitantes se mantengan estrechamente conectados con la cultura de hoy, realizada por creadores asturianos, de otros lugares de España o del resto del mundo. Esperemos que este deseo por crear las condiciones para la innovación cultural continúe estando ahí. Asegurémonos de que todo el mundo comprende que la cultura no es un lujo: es —bien al contrario— lo que marca la diferencia. La cultura promueve el pensamiento creativo y, a su vez, el pensamiento creativo promueve la innovación. No construiremos el futuro sin el soporte de una escena cultural vibrante, que ofrezca a todos la oportunidad de comprender cuanto ocurre aquí o allá. En estos tiempos de grave crisis económica, todos debemos tener en mente la importancia de un proyecto cultural ambicioso. Forma parte de un proceso de pensamiento global que, hoy más que nunca, tenemos que mantener en un lugar como Asturias si queremos que una cultura rica encuentre los medios para sostenerse y enriquecerse, día a día, y construir un futuro brillante.

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