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Luis Feás Costilla

La sobremodernidad no ha lugar

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Publicado en La Voz de Asturias

Las teorías sobre la sobremodernidad o hipermodernidad han convertido a Marc Augé en uno de los pensadores de referencia del nuevo paradigma artístico. El antropólogo francés explica con ese concepto el exceso de información, imágenes e individualismo que afecta a la sociedad actual, abocada a perder la referencia del lugar en el que halla su identidad y reconocimiento por culpa de la presión de los medios de comunicación de masas y las tecnologías digitales. Las nuevas generaciones, más acostumbradas a estos medios, han querido darle la vuelta a este planteamiento y buscar sus componentes positivos, como hace el asturiano Adrián Cuervo en su nueva propuesta del Centro Cultural Valey de Piedras Blancas, una transposición casi literal de las ideas del pensador de Poitiers sobre los no-lugares, los espacios de tránsito donde se supone que no es posible la conexión antropológica. El artista gijonés, interesado desde un principio en las distintas percepciones de la realidad que existen en la sociedad capitalista de consumo, presenta una proyección simultánea de cuatro vídeos con su correspondiente canal de audio que se combinan según sus tiempos diferentes, lo que crea un ambiente audiovisual excesivo en sus estímulos.
Lo que importa es el conjunto, la saturación de imágenes y sonidos, en un intento de ilustrar las dificultades que hay en esas condiciones de sobrecarga para articular un espacio identitario común, sin que por ello se impida analizar cada uno de los vídeos por separado. En el primero, un plano fijo sacado de una cámara de seguridad muestra el cartel de bienvenida a la ciudad norteamericana de La Vegas, ese pastiche espacial y temporal perdido en mitad del desierto de Nevada. En el segundo, dos imágenes intercaladas muestran diferentes perspectivas del interior de un espacio aséptico e impersonal, que bien podría ser un centro artístico similar al propio Valey. En el tercero, se muestra el fluir de los ciclos naturales mediante secuencias en la que se siente el viento sobre las espigas o el pasar de las nubes por el cielo. Y en el cuarto se ven distintas tomas de lo que Augé considera los no-lugares por excelencia, aparcamientos, aeropuertos y autopistas. Solo en el segundo la cámara se mueve, en un travelling muy lento hacia una puerta de emergencia. Imágenes nada rebuscadas, que al utilizarse bajo licencia Creative Commons pretenden incidir en los aspectos más participativos de la nueva comunidad virtual, que también los tiene.
El fluir (Adrián Cuervo, 2011)
Piedras Blancas // El discurso es un tanto plano pero la presentación en alta definición y en formato panorámico muestra la preocupación de Adrián Cuervo por preservar en su obra lo que él mismo ha llamado “estética de poética plástica”, es decir, capaz de buscar (y encontrar) belleza hasta en los inespecíficos no-lugares.

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