AJIMEZ ARTE

Crítica

Imagen

Luis Feás Costilla

Jessica Lange, convincente sinceridad

0 comentarios


Publica en La Voz de Asturias
Jessica Lange. Unseen
Foyer del Auditorio del Centro Niemeyer (Avilés). Martes a domingos, de 11 a 20 horas.
Hasta el 27 de noviembre.
 

 
Que Jessica Lange exponga como fotógrafa en el Foyer del Niemeyer se debe sin duda a que es una actriz famosa, pues a esta lógica difusa responde toda la programación artística del centro cultural avilesino. Que una cosa y otra no guardan relación y se puede ser estupenda actriz y mediocre fotógrafa también es evidente, como lo es que se puede ser mala actriz y estupenda fotógrafa o dominar indistintamente ambas disciplinas y ser buena en las dos. En la fotografía, que es un arte relativamente fácil, vuelcan sus inquietudes muchos aficionados con ínfulas creativas, a la manera en que lo hacía una de las protagonistas de la películaInteriores, el pretencioso melodrama de Woody Allen, sin que con ello consiguiera ocultar ante sus hermanas su absoluta mediocridad. No hay garantías, y por eso hay que reprochar al Centro Niemeyer la insistencia en coger el rábano por las hojas y llevar a Avilés a los famosos no por aquello por lo que lo son sino por sus extensiones artísticas, que raramente sobrepasan el nivel exigido. Porque eso incita al prejuicio y se puede cometer alguna que otra injusticia, como por ejemplo considerar que la actriz, por el mero hecho de ser un mito erótico del celuloide, no puede ser también una más que digna fotógrafa, con una obra que se prolonga en el tiempo y da muestras de una convincente sinceridad.
 
El deslumbramiento del star-system impide apreciar en sus justos términos un trabajo serio que Lange lleva desarrollando los últimos veinte años, con una discreción que desde luego se agradece y habla a las claras de su finalidad postrera. No son escenas nunca vistas, como pretende el título de la exposición, ni por la originalidad del enfoque ni porque sean inéditas, pues ya han sido publicadas lujosamente por la editorial Power House, pero sus fotografías en blanco y negro destilan honestidad y buena intención. Armada con una Leica, sus intereses van desde imágenes captadas durante sus viajes por el mundo, en esos momentos en que el ojo echa mano de la cámara para atrapar un instante fugaz, hasta el México fronterizo, por el que siente auténtica fascinación. La producción, debida a la empresa madrileña Dichroma Photography, que también se encargó de la exposición de Julian Schnabel, incide quizá demasiado en un purismo que nadie le pide a la autora y se ocupa como puede del espacio asignado, que no pasa de ser un vestíbulo, en un Centro Niemeyer al que hay que dar todavía cierto margen de confianza antes de convertirlo en chivo expiatorio.
 
LA OBRA
 
Los lomos escuálidos de una vaca en su cuadra, un perro que se asoma como si de una gárgola se tratara, las salinas de Minnesota o hispanos en sus fiestas populares son algunos de los temas de una fotografía sensible, directa y bien encuadrada, sin más artificios que los necesarios.

Volver

Comentarios

No hay comentarios a esta critica

Si lo deseas, puedes enviar un comentario a critica:

Envía esta referencia