AJIMEZ ARTE

Crítica

Imagen

Elena Vozmediano

Avelino Sala, ¿querer es poder?

0 comentarios

Publicado en El Cultural

Blockhouse. Sobre la construcción...
Galeria Raquel Ponce. Alameda, 5. Madrid. Hasta el 22 de octubre. De 300 a 6.000
 

A Avelino Sala (Gijón, 1972) le pilló el 15M preparando Blockhouse. Sobre la construcción de un espacio de resistencia en tiempos de indolencia, que no es un comentario de los movimientos que han tomado diversas ciudades en el mundo, sino de la larga “guerra” librada por los trabajadores de Naval Gijón para defender sus trabajos ante el fin de los astilleros. Los paisajes a la acuarela, sólo aludidos, son los de esa costa que se transforma desde la industria hacia el ocio, con playas, urbanizaciones... Pero de lo local saltamos a lo global y de lo actual a lo intemporal.

Este espacio de resistencia se inspira en la “formación en tortuga” de las legiones romanas y se sitúa tras una barricada de libros: la cultura como reducto de libertad desde el que enfrentarse a los poderes establecidos. Sentencias en latín de Virgilio, Séneca y Erasmo alientan esa rebeldía: “Querer es poder”, “Vivir es luchar”... La barricada hace frente a la puerta de la galería y el espectador se ve identificado como el enemigo.

El conjunto de dibujos y esculturas plantea un dilema. Las sentencias, en spray negro cual pintadas de protesta, forman dípticos con retratos -lo son a pesar de la ocultación de gran parte del rostro, y de muy buena factura- de enmascarados. La resistencia intelectual es otra cosa que la ocupación de las calles; el latín es incongruente con las capuchas. ¿Son los libros arma arrojadiza -asimilados a ladrillos- o de “iluminación”? De manera algo maniquea, las siluetas de los antidisturbios encarnan las fuerzas del mal y los resistentes adoptan aires de héroes románticos.

Avelino Sala expresa la confluencia de arte y acción social en imágenes quizá demasiado literales. Y en palabras que, por el olvido del latín, el ennegrecimiento de los libros y las bocas tapadas por los pañuelos, quedan hasta cierto punto silenciadas. Al final, encontramos la mayor elocuencia en los casi vacíos celajes y los objetos del taciturno diario visual del artista.

Volver

Comentarios

No hay comentarios a esta critica

Si lo deseas, puedes enviar un comentario a critica:

Envía esta referencia