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Crítica

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Luis Feás Costila

Fotografía, periodismo, arte y verdad

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Publicado en La Voz de Asturias

Hay distintas maneras de mirar, así como hay distintas maneras de ver (de percibir lo mirado) y de fijar la mirada (en la memoria o sobre otro soporte cualquiera, mediante un lápiz, un pincel o una cámara de fotos). Al fotoperiodismo le interesa sobre todo la tercera de las fases y tiene lista la cámara para fijar el momento huidizo. Lo importante es el valor documental, y por eso Iván Martínez ha podido conseguir el premio otorgado por la Asociación Profesional de Fotoperiodistas Asturianos (APFA) con una fotografía en la que aparece el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, haciéndoles una “peineta” con el dedo a los estudiantes que le increpaban en una visita a la Universidad de Oviedo el año pasado, para dar una conferencia. El fotógrafo asturiano estaba rodeado de colegas pero él fue el único que consiguió captar ese momento, que al día siguiente estaba en la portada de muchos de los periódicos nacionales e incluso alguno extranjero. Un éxito merecido que lleva directamente a reflexionar sobre qué es una buena fotografía y la relación entre periodismo, arte y verdad.
Porque en arte es distinto: no interesa tanto el qué sino el cómo. El resultado de una fotografía se mide por su valor plástico, visual, proporcionado por asuntos como la composición de escenas y el encuadre, los recursos en la iluminación, los procesos de revelado e impresión final sobre papel y hasta la creación de nuevas imágenes mediante el montaje fotográfico. Incluso no se le da demasiada importancia a la fidelidad y al realismo, sino que, al revés, lo que se pide es que el autor sea creativo con su cámara, que lo que haga sea imposible de conseguir con una de esas máquinas de usar y tirar para los turistas. Una buena fotografía periodística no tiene necesariamente que ser una buena fotografía artística: algunos, como Gervasio Sánchez, premio nacional de fotografía en 2009, huyen intencionadamente de toda pretensión estética, preciosista, y su verdad, transmitida en color o en blanco y negro, no siempre encaja bien con el marco museístico en el que se le suele encuadrar, sobre todo a partir de su reconocimiento. Aunque lo ideal sería que se aunaran ambos supuestos, que se pueden rastrear de forma desigual en las fotografías de Iván Martínez y otros cuarenta compañeros seleccionadas en la séptima edición de esta convocatoria anual de los fotoperiodistas asturianos, expuesta en un Museo Barjola que se las arregla para seguir con su programación sin un céntimo de presupuesto.

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