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Luis Feás Costilla

Retratar un lugar, sentir su ausencia

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Publicado en La Voz de Asturias


El municipio de Piedrasblancas cuenta con una programación cultural diversificada que ya quisieran para sí poblaciones de mayor tamaño como Oviedo. Ya la tenía antes, cuando las actividades se desarrollaban en la antigua Casa de Cultura, y todavía se ha incrementado más desde la inauguración de su nuevo Centro Cultural. El equipamiento, que además de un auditorio de 400 plazas para conciertos, cine y teatro tiene una estupenda sala de exposiciones polivalente y compartimentable, es obra del estupendo arquitecto asturiano Jovino Martínez Sierra, pero sale en realidad de la cabeza del director del Patronato Municipal de Cultura, Jaime Luis Martín, que ha puesto alma y cuerpo en el proyecto, un sueño largamente acariciado. Dado su interés por los lenguajes contemporáneos, el Valey -que toma su nombre del plano inclinado bajo el mar de donde se extraía el carbón en la cercana mina de Arnao- cuida especialmente su programa relacionado con las artes, que arrancó a finales de enero con Rastros e indicios, una singular colectiva organizada por el comisario jefe de Laboral Centro de Arte de Gijón, Benjamin Weil, y que giraba en torno a la exploración del territorio y de la memoria.
La exposición que ahora se puede visitar, complementaria de la inaugural, supone, más que un retrato de familia, como su título indica, un más amplio retrato de toda la comarca como referente cultural, que Chechu Álava, Luis Argeo y Juan Fernández en cierto sentido representan, al ser oriundos del lugar. Los tres hermanos, que toman sus nombres artísticos de sus diferentes apellidos, aún recuerdan con emoción los cursos de plástica que hicieron cuando eran niños en la antigua Casa de Cultura y lo que significaron para ellos, todo un deslumbramiento que les acabó conduciendo inevitablemente a la práctica artística (en unos casos a la pintura y en otro al cine documental). Los tres, cada uno a su modo y según su técnica específica, han acabado realizando, como se ve en la exposición, un retrato que se podría considerar como arquetípico. Los de Chechu Álava tienen el encanto de la evocación del pasado, en un ejercicio mediúmnico de intuitiva y estilizada plasticidad. Los de Juan Fernández la inmediatez de las redes sociales, en las que es tan importante la captación fidedigna como el anonimato. Y los vídeo-retratos de Luis Argeo el reflejo de las propias vivencias en el rostro de los demás, con el fin de enmarcar un territorio de procedencia del que inevitablemente les aleja su destino cosmopolita.
‘The Romanov’ (Chechu Álava, 2009)

Piedras Blancas// Este cuadro, ‘The Romanov’ (2009), de la primogénita de los hermanos Fernández, Chechu Álava, muestra bien los talentos de esta familia de artistas: sensibilidad, espiritualidad, búsqueda transparente de la belleza. Acendrado manierismo que en este caso concreto tiene una presencia casi fantasmal.

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