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Crítica

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Jaime Luis Martín

El alfabeto Zero

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Publicado en La Nueva España

Laura Lorences
Tipos
Del 4 al 30 de Abril
Casa Municipal de Cultura de Avilés


Al contemplar la muestra de Laura Lorences (Modreiros, Tineo, 1988) recordé la excelente exposición «Tipografía en el arte y arte en la tipografía», comisariada por Enric Satué, que tuvo lugar en el año 2007 en la Biblioteca Nacional, que planteaba el contenido artístico de unos signos que nos pasan desapercibidos y, sin embargo, según el tipógrafo Bror Zachrison, «son la clave de nuestra cultura y la válvula de escape de nuestros sentimientos y emociones más profundos». La influencia entre arte y tipografía fue mutua y ya las primeras vanguardias, en el siglo pasado, se sirvieron de las letras como un recurso plástico. Movimientos como De Stijl, el dadaísmo, el futurismo o el letrismo fundado en 1945 por Isidore Isou, utilizaron los tipos para sus composiciones visuales. Ni la pintura ha quedado libre de esta influencia y las letras forman parte del paisaje de muchos cuadros de Picasso, Joaquín Torres García, Braque, C. Carra y Max Ernst, por citar, tan solo, algunos ejemplos.

Se puede definir la tipografía como el estilo, el tamaño y la disposición de las letras u otros signos gráficos en una pieza impresa. La tradición tipográfica en España se remonta a los grabadores del siglo XVIII Eudald Pradell y Jerónimo Gil, también tuvo gran importancia el novecentista Eudald Canivell, y ya en la República sobresalieron Guillermo Crous Vidal y Guillermo de Mendoza, destacando en la posguerra el experimental Joan Trochut, junto a Ricart Giralt Miracle y Tomás Vellvé.

Y aunque actualmente hay diseñados más de 50.000 tipos, Laura ha querido aportar su pequeño granito de arena llegando a inventarse una tipografía propia denominada «Zero». Esta artista graduada en Bellas Artes, especialidad de diseño gráfico, en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra, fue seleccionada en la XXXI Bienal de Arte de Pontevedra y realizó su primera exposición individual en la Sala Borrón. «Zero» se ha desarrollado digitalmente y las formas que definen esta tipografía tienen el círculo como unidad compositiva básica. Pero en la muestra el peso específico recae en una serie de esculturas de letras de una gran presencia y potencia visual en las que coexisten diversas tipografías del siglo XX, a manera de metáfora sobre la convivencia generacional. Se ha reunido un conjunto de letras «con el que componer instalaciones -como señala el comisario de la exposición Luis Feás- sin código semántico, cúmulos alfabéticos que ocupan calles, espacios y jardines».

La exposición se completa con una peculiar silla con forma de estrella, poco funcional, que remite simbólicamente al poder, y varias bolsas de compra con un texto impreso en el que se rompe la lógica del mensaje publicitario generando otro discurso más relacionado con la comunidad y la interacción comunicativa.



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