AJIMEZ ARTE

Crítica

Imagen

Juan Carlos Gea

Paisajes, vuelos, luces

0 comentarios

Las exposiciones de Paco Fernández, Left Hand Rotation y Pablo Armesto invitan a un variado viaje artístico en el centro de Gijón


Publicado en La Nueva España


 En su última exposición individual, que colgó el pasado año en la galería Guillermina Caicoya de Oviedo, Paco Fernández (San Juan de la Arena, 1950), nos invitaba a compartir de la manera más envolvente y expeditiva sus vivencias durante sucesivas estancias en Tánger. Ahora, en su nueva exposición en solitario, que exhibe desde la pasada semana en Espacio Líquido, nos conduce, con estrategias conceptualmente similares en la mayor parte de los casos, pero más aquietadas y sobrias, a recorrer «Paisajes de ningún sitio». Como en «Tánger», los recursos utilizados van de la pieza más o menos convencional de pintura o escultura hasta lo escenográfico; pero es en esta última escala en la que, en última instancia, hay que ensamblar las pinturas, los papeles, las instalaciones y las pequeñas piezas escultóricas: una única experiencia como siempre remitida a la evocación de un concepto muy amplio de paisaje, de un concepto aún más amplio de pintura y de un lenguaje en el que el protagonismo absoluto es del color encarnado en materiales pobres y encontrados: papeles, cartones, listones de madera, tubos de cartón?

Además, junto con una gran instalación de pared de ascendentes armonías verticales, destacan la intervención con piezas de papel en una de las columnas de la galería, una pequeña escultura -o más bien arquitectura- exenta que vibra con la luz del exterior y una serie de papeles en gris y negro de rápida ejecución en los que Paco Fernández captura la secuencia un paisaje en fuga. Además, hay paisajes pintados que se desbordan del lienzo hacia la construcción, y pequeños paisajes construidos que parecen querer implosionar en pintura. Y, como siempre en las últimas andanzas del artista, la voluntad de expandir la pintura hasta propagarla por toda la sala y convertir esta en paisaje. Un paisaje con figura dentro: la del propio espectador.

«Cuanto más rápido llego al extremo del mundo, más rápido vuelvo y más se reduce mi mapa mental a la nada». La inquietante pero atinada observación de Paul Virilio acerca de la compresión de las distancias (y las mentes) en la era del turismo en vuelos baratos sirve como apoyo de autoridad a «Stay grounded (Permanezca con los pies en el suelo)», la instalación multimedia que el colectivo Left Hand Rotation presenta en El Hervidero: en primera lectura, una «campaña publicitaria» diseñada para un presunto Consorcio Anfibio cuyo objetivo es reivindicar los medios tradicionales de transporte -terrestres y marítimos- y con ellos la experiencia genuina del viaje y las dimensiones reales del paisaje.

«Stay Grounded» se apoya en folletos, campañas vis a vis desarrolladas en aeropuertos y material audiovisual, cinematográfico y gráfico para denunciar la «pérdida del paisaje», las «vejaciones en los aeropuertos» y la abolición del tiempo en manos de la «velocidad absoluta». Además, se explota directamente la aversión hacia los aviones de buena parte de la población. Los ejemplos reales y ficticios de «celebrities» con aviofobia (desde el futbolista Dennis Bergkamp hasta M. A. Barracus o el personaje de Dustin Hoffman en Rain Man) dejan clara la ironía de Left Hand Rotation, que se adentra en el humor negro y algo gamberro en los vídeos que documentan la campaña informativa a viajeros (reales) que esperan su vuelo azafatas del Consorcio Anfibio para recordarles algunos célebres accidentes o incidentes, incluído el 11-S. Claro que, con la misma ironía y el mismo humor, cabe preguntarse -y esa es la segunda lectura, la realmente importante- cuáles son las verdaderas pretensiones del dichoso Consorcio Anfibio bajo su capa de denuncia y de redención. Porque, sea lo que sea, el lenguaje de la publicidad algo vende. Lo difícil, parecen recordarnos Left Hand Rotation con estas y otras metacríticas de los idiomas del capitalismo avanzado, es a menudo saber qué se nos está vendiendo y a qué precio.

Buena parte de la historia de la pintura puede narrarse en términos conceptuales y técnicos como la del intento por capturar la luz en la superficie pictórica. Pablo Armesto (Schaffhausen, Suiza, 170), que lleva un tiempo tanteando con acierto las posibilidades artísticas de la fibra óptica y de las instalaciones lumínicas, ha tomado esa idea de la forma más literal posible en «Líneas de luz», la muestra que expone hasta el 10 de abril en la Sala 1 del CCAI gijonés. Encauzada en los filamentos luminosos de la fibra, que atraviesa y se incrusta en las texturas del soporte, o proyectada de forma indirecta sobre el muro en las piezas de carácter más escultórico, la luz se incorpora materialmente a la obra; una obra que permanece en un equilibrio muy estable entre la experimentación técnica y los códigos más reconocibles de lo plástico, y cuya rigurosa economía y pureza mantienen, no obstante, un anclaje con una materialidad y sensualidad que la distancian del mero minimalismo.

Volver

Comentarios

No hay comentarios a esta critica

Si lo deseas, puedes enviar un comentario a critica:

Envía esta referencia