AJIMEZ ARTE

Crítica

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Ángel Antonio Rodríguez

Formas de la poética 


2 comentarios

Tras ganar el II Premio Internacional de Pintura HUCA

Publicado en El Comercio

Artista: María Braña.
Lugar: Centro Municipal de Arte y Exposiciones (Llano Ponte, 49). Avilés.
Finaliza: 18 de enero.
Horario: Lunes a sábado, de 11.30 a 13.30 horas y de 18 a 21 horas.
Hacer visible aquello que está velado fue la máxima creativa de muchos pintores históricos, desde Velázquez a Klee, y de todos los grandes músicos del silencio contenido, y también de esos escritores que, como Saint-Exupéry, definieron lo esencial como invisible a los ojos. Piet Mondrian, adalid del neoplasticismo, apostaba por un arte puro, capaz de tratar todas las relaciones posibles, incluso aquellas que se ocultan a la apariencia natural o inmediata; sabía que es factible tratar la realidad pero que nunca accederemos a ella si no entendemos sus relaciones íntimas, y comprendemos que cualquier naturaleza es infinita porque responde a relaciones infinitas. Si no aprendemos, en fin, que la luna aunque parezca blanca no lo es, porque si se acerca al horizonte se volverá roja, y si vuelve a alejarse quizás vire hacia el azul, en un perpetuo ciclo.

La avilesina María Braña acaba de ganar el II Premio Internacional de Pintura del HUCA, el Hospital Central de Asturias, imponiéndose a autores tan prestigiosos como Dis Berlín, que obtuvo el segundo premio. Tras participar en la colectiva de seleccionados del certamen, la pintora asturiana ofrece ahora en el CMAE de Avilés una selección de obras recientes que respiran esa astmósfera del citado neoplasticismo mondriano. Así, partiendo de determinadas combinaciones de líneas, planos y colores, María Braña elimina los elementos no funcionales y se aleja de planteamientos filosóficos o utópicos con la seriación de estructuras irregulares, los enredos ópticos y el peso de las nuevas tecnologías, lo que Ramón Rodríguez define como «ejemplo de la tensión que se produce entre una superficie de dos dimensiones y las formas, sin olvidarnos de la interacción del color».

Por todo ello, María Braña ha trabajado duro en los últimos años, con distintos formatos modulares donde abundan los signos y los grafismos, desarrollando, incluso, algunas esculturas. Su obra reciente, evolución natural de la que presentaba el año pasado en la galería Dasto, de Oviedo, apuesta por la austeridad y la emotividad.

María Braña proyecta nuevamente su interés hacia esos colores planos, desarrollando una extensa variedad de combinaciones y alternando los recursos gráficos. Destaca en cada cuadro su pulcritud metodológica, su limpieza expresiva, y su certera acotación formal, que dirige las miradas hacia el centro de la composición, atrapando la energía global. En sus trabajo no se advierte ninguna intención anecdótica, ni un interés decorativo.

Lo que abunda en la exposición es un despojamiento poético, una búsqueda personal basada en la intuición y la palpitación cotidiana de esta comprometida pintora que, sin duda, sólo anhela seguir explorando.

Lo demás importa poco. Quizás, como decia mi añorado amigo Dámaso Santos Amestoy, porque la discutida muerte del arte ha pasado de ser una cuestión filosófica a una mera perífrasis.

«Porque si todavía hay pintura, es que aún no hay Arte», escribió. Polémicas palabras donde el fallecido crítico explicaba la absurda acdtitud de quienes se oponen a la capacidad poética de las formas pictóricas. En el fondo, nos hablaba de las infinitas posibilidades que alberga cualquier técnica, si cae en manos sensibles. María Braña, sin prisa pero sin pausa, lo sigue demostrando desde la humildad y la soledad de su estudio.




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Comentarios

Juan escribio el 09-01-2011:
O melancolía de El Lissitzky

teresa escribio el 08-01-2011:
Un poco anacrónico no?

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